Carta desde el ciberespacio número 184, del 14 de agosto de 2008

Sobre los rumores, riesgos y cambios que se anticipan… ¿La hora de la cosmética?

Hola gente, amigos y no tan amigos. Semanas atrás estábamos cómodos, demasiado cómodos en realidad, en el sillón “para ver películas” que tiene Patricia Paltrow en su depto de Niúiork, Niúiork. En una esquina de la sala veíamos en su pantallita de 42 pulgadas de LCD (en el dormitorio hay otra, aunque es sólo de 37 pulgadas, para no tener que usar anteojos (mujer fashion al fin cuya mayor pesadilla es que la vean con anteojos o que la escuchen roncar, si ella no ronca, claro, y se sepa que no es una Diosa, sino un ser humano más). Fue entonces que me dijo, mientras como al pasar me hacía algún mimo suavecito para la hora del cine, alguna de sus frivolidades de mujer cosmo: “te dije flaquito que el plasma iba a pasar rápido e iban a imponerse las pantallas de LCD. Yo casi me estaba durmiendo, confieso que he vivido, pero me mantenía atento de puro caballero que soy. La película que ella había elegido era “El Gatopardo”, el clásico de Luchino Visconti basado en el libro de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (Il Gattopardo). Claro, tengo que explicarles que la mente de Paltrow nunca descansa, ni cuando está en la Calle de la Pared comprando o vendiendo stocks ni bonitos o ETF’s ni cuando mira una película. Para ella todo es curiosidad, asombro, su vida es una especie de research permanente, como la mía. A veces me preocupa, no podemos dejar de pensar en el mundo que nos rodea. Bueno, quizá exagero, a veces podemos parar de pensar, menos mal. Y es muy divertido cuando ella deja de pensar, Obvio, en eso me lleva la delantera. En realidad, obsesiva como es, Paltrow sólo quería ver una escena, aquella tan famosa en que el príncipe Don Fabrizio Salina conversa, mientras se afeita, con su sobrino Tancredi Falconeri, quien le explica que se va a la guerra a luchar con Garibaldi para “salvar” a Sicilia, a su clase, a su familia y sus privilegios, ante la probable unificación de su amada región a la bella Italia. Hay que aclarar que el Príncipe, uno de los personajes del libro de Lampedusa, refleja a un viejo aristócrata que ya intuye la muerte de una época, y quién lo representa es nada menos que Burt Lancaster. Y que su sobrino Tancredi es un muy joven Alain Delón que se irá a pelear esa guerra, como el mismísimo Mambrú de la canción, porque además de salvar lo bueno de lo viejo, quiere conocer y vivir lo bueno de lo nuevo, del capitalismo naciente también en aquella Italia antigua e inviable. (Esto me recuerdo a la Argentina y sus debates anacrónicos, de paso)… La escena que quería ver Paltrow muestra el momento exacto en que Alain “Tancredi” Delon, le responde a su tío, el nostálgico Príncipe Salina-Lancaster, con aquella frase histórica que podía haber escrito y hasta compartido el mismísimo Nicolás Maquiavelo: “si queremos que todo siga como está, es preciso que algo cambie”…

Alain Delon y Burt Lancaster en "El gatopardo",
de Luchino Visconti, sobre la novela
de Giuseppe Tomasi, Príncipe de Lampedusa

Pero cuidado, en el libro original la traducción correcta, según me lo hizo notar mi amigo Ernesto Kritz hace un rato, es que “si queremos que todo siga como está, es preciso que algo cambie”, mientras que en la traducción del dividi alquilado en cualquier videoclub, el texto subtitulado en español es la que ven aquí mismo: “si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”. La diferencia no es menor, no es trivial, es el día o la noche. Y menos lo es en la Argentina de hoy si utilizamos esta metáfora para intentar comprender el lío en que estamos metidos. Curiosamente, el error se traducción de la famosa frase de Lampedusa ayuda a plantear el dilema a que están enfrentados tanto los argentinos como su actual gobierno. El primer caso implica suponer, creer, apostar a que si “algo” cambia todo puede seguir igual. Es creer que con cambios cosméticos, marginales, menores, la actual delicada situación política y social de la Argentina podrá resolverse sin grandes riesgos y el actual gobierno podrá seguir adelante, y hasta recuperarse de las muy bajas encuestas de popularidad que muestran tanto Néstor como Cristina Kirchner. Digamos que es la teoría “Julio De Vido”, de dejar que el tiempo haga su trabajo, cerrar los ojos y acelerar a fondo. En el segundo caso, y siguiendo con el ejemplo de la Argentina, queda claro que para que “todo siga igual”, es decir, para que Cristina Kirchner pueda recuperarse luego de las feroces dificultades de estos primeros meses de gestión y mantener su poder, no alcanzará con el mejor cosmetólogo de Niúiork, París o Londres, sino que realmente habrá que hacer cambios mayores, esto es, que todo cambie para que Cricri pueda seguir adelante.. Traducido: aquí con gatopardismo no alcanza. La pregunta del millón, Obvio, es en cual de las dos situaciones estamos. ¿Alcanza con la cosmética? ¿Puede (o quiere), cambiar Cristina Kirchner tanto como para enfrentar la difícil encrucijada política y económica que enfrenta? Este es el tema de hoy, el que todos comentan, el mismo que todos se preguntan, con la sensación particular que en la Argentina hemos ingresado por ahora al fascinante mundo del maquillaje y con el recuerdo de la primera conferencia de prensa de Cricri sobrevolando este confuso y todavía no resuelto escenario. Capítulo único, los cambios que van y vienen, o “no se puede estar en misa y en procesión” Amigos y no tan amigos. No es fácil ni seguro ni probable apostar a que el gobierno nacional haya ingresado de lleno, y con convicción, en el escenario de “si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie” de Il Gattopardo en su versión fallida subtitulada en español. · Una lectura sin ambigüedades de las respuesta de la Presidenta Kirchner en su conferencia de prensa, en el sentido que volvería a hacer todo lo que hizo en los primeros casi nueve meses nueve de su mandato, confirma que el cambio es cosmético, más que total. “Digale si a la conferencia de Prensa, digale no a la autocrítica”. · La relación ríspida e irresuelta entre la Presidenta Cricri y su Vicepresidente Cleto Cobos, alias “mi voto no es positivo”, revela que el cambio por ahora es más de maquillaje que un real viraje hacia la tolerancia, el pluralismo y un profundo y convencido amor hacia la democracia y el funcionamiento pleno de las instituciones, como el expresado por Cricri cuando declamó, en aquella misma conferencia de prensa, su admiración hacia las actuales elecciones de los Estados Unidos, con sus internas, sus debates públicos y la participación ciudadana. ¿Vale recordar que ella misma fue elegida como candidata presidencial sólo por su propio esposo ganancial? · Las idas y vueltas respecto a la supuesta renuncia de Guillermo Moreno indican también que el cambio por ahora es más cosmético que real, agregando muchos expertos que con el retiro de Moreno del Indek no alcanza, ya que hay otros ministros que también son inconsistentes con una etapa que ayude a generar el necesario clima de negocios que contribuya a que la Argentina vuelva al mundanal ruido. Hablan, claro está, de Julio de Vido, del secretario de transporte Jaime y de otras personalidades del entorno del expresidente Néstor Kirchner. · Patricia Paltrow me envió desde Niúiork, Niúiork hace un rato, un grafiquito muy mono que no sé de donde sacó, en el que se comprueba la obvia y estrecha correlación entre el riesgo país y la evaluación concreta de las calificadores de riesgo como S&P, y otras de igual reputación. El excelente gráfico tiene valor porque, luego del affaire “bono-Chavez” y de la severa crítica que lanzó ayer nomás la misma Presidenta a estas calificadoras, queda claro que estos hechos ciertamente no acercarán a la Argentina al mundanal ruido, sino que nos alejarán del planeta más y más.

Menos calificación, más tasa, y viceversa….

· La misma cercanía oficial con Chávez (que “se invitó”, de colado, como decimos en el bar del grupo de los Trufos) a una reunión bilateral con el Presidente Lula da Slilva, así como el manejo financiero que hizo del bono que le colocó a la Argentina (“por fin me lo saqué de encima”, debe haber dicho al otro día de la colocación-negocio el Presidente Bolivariano) revela que la Argentina se está juntando con los muchachos del vecindario equivocado. Y aunque debe respetarse esta elección por parte de los Kirchner, habrá que asumir que esto tiene un precio, que va en la dirección contraria a reinsertar a la Argentina en el mundo, única forma de lograr que el país pueda, en el futuro próximo (en que será muy necesario), volver a los mercados financieros internacionales para obtener las muy elevadas necesidades de financiamiento que enfrentará el país en el crucial año 2009, además de seducir a los necesarios inversores de largo plazo que requiere la economía para seguir creciendo. Esto confirma, otra vez sopa, que hay más cosmetología que convición profunda en los cambios que hasta ahora ha intentado concretar la Presidenta Fernández, cuyo objetivo, para que le crean, debiera ser persuadir a todos que no es “de Kirchner”.

Amigos y no tan amigos (aunque cada vez tengo más amigos y menos “no tan amigos”, porque el Kirchnerismo ha logrado en estos tiempos alejar a sus propios amigos, economistas y hombres de negocios muy respetables en su mayoría): hasta aquí todo indica que la Presidenta Kirchner, junto a su flamante Jefe de Gabinete, ha ensayado la versión correcta de la famosa frase de Il Gatopardo, ya que están haciendo que algo cambie para que todo siga como está. De allí viene, justamente, la palabra “gatopardismo”. Por ahora, pura cosmética. Pero la tormenta perfecta que comentara en la anterior carta (y que pueden ver en http://www.elhombreelectronico.blogspot.com/) podría seguir avanzando. En el mundo, en que el dólar se siguió revaluando contra el euro y los commodities primarios (junto al petróleo) siguieron cayendo de precio, las cosas se complican para la Argentina. El viento de cola que tanto lo favoreció a Nestor Kirchner explicando buena parte del crecimiento de estos años parece haber abandonado a la Presidenta Kirchner. Y en la Argentina las cosas también se complican, por una inflación que ya no se puede esconder, por precios relativos desbalanceados que hacen necesario un reajuste urgente y doloroso, por subsidios al sector privado que ya no se sostienen fiscalmente, por un balance comercial que apunta a un retorno de la vieja restricción externa con un dólar real muy bajo y un crecimiento de las importaciones que se acentúa, por los indicadores sociales que se complican más allá de lo que diga la Presidenta desde su atril, por necesidades de financiamiento que en 2009 enfrentarán un mundo con capitales cerrados a la Argentina, poe una clase media que está enojada, muy enojada, etcétera, etcétera, etcétera. En este escenario, todo indica que la traducción equívocada de Il Gatopardo debiera imponerse, guste o no con gatopardismo a secas no alcanza. En este escenario la cosmética no alcanza. En este escenario, para que la Presidenta pueda continuar pacíficamente con su mandato constitucional, es necesario que concrete cambios profundos y realizados con alguna convicción, porque la realidad es diferente, aquí y afuera, y porque la única verdad es la realida. El gatopardismo es insuficiente, no funciona. Aunque hay indicios, aquí y allá, de que la sensatez podría prevalecer, finalmente, porque la realidad tarde o temprano suele imponerse. Se trata de los rumores que ayer y hoy corrían por teléfonos seguramente pinchados, celulares y hasta mails jackeados. Un cambio de ministro de Economía en serio, con la independencia suficiente como para operar al enfermo (que, vale aclararlo, no se está muriendo ni mucho menos) sería la primera condición, la primera señal en esa direccióu. Los rumores sobre Martín Redrado saliendo del BCRA para ir a Economía, o el mismo Roberto Lavagna, o hasta Carlitos Melconián en ese cargo, son motivos para el optimismo, más allá de las pasiones que puedan despertar. También vale el esfuerzo (por ahora infructuoso) del jefe de Gabinete para resolver seriamente el tema Indek, lo que implica mucho más que removerlo a Guillermo Moreno y sus “asesores”, sino de dotar a este organismo de una dirigencia seria que le devuelva credibilidad a este organismo, que debiera ser independiente en serio. Tambien, un posible distanciamiento no estruendoso del Comandante Yeneral Chávez, que ha demostrado una y otra vez que no juega junto a la Argentina, sino que juega un partido propio. Y claro, un impostergable ataque a la inflación de 25%-30% anual que ya no puede negarse, con medidas fiscales, monetarias y de ingresos como las que aplican los países serios del mundo (esto es, nueve de cada diez). Estos son los datos (o rumores esperanzados) que manejaban hoy mismo los analistas que creen que es posible evitar que la Argentina llegue a un punto de no retorno, del que todos hablan en voz baja, aunque nadie lo diga. Primera pregunta: ¿puede la Presidenta Cristina Kirchner convertirse en Cristina Fernández y avanzar en la dirección correcta, abandonando la cosmética y el gatopardismo insinuado en estas semanas? Junous. Segunda pregunta: y si lo hace, con convicción, ¿hay una oportunidad que tenga éxito pese a su popularidad perdida? Sí, porque la situación argentina es manejable todavía sin explosiones ni implosiones, y porque si se produjera esta decisión, esta señal, el mundo volvería más rápido de lo que se cree a confiar tímidamente en el país, como ya ha ocurrido en el pasado. Y eso construye un círculo virtuoso. Tercera pregunta: ¿y si continúa la cosmética? Aquí se aplica una frase del célebre pensador Herminio Iglesias, cuando dijo “conmigo o sinmigo”, que es decir que la realidad es como la ley de gravedad, siempre se impone, por las buenas o por las malas. “Ojalá que sea por las buenas, gordito”, me dijo Paltrow desde Niúiork hace cinco minutos, con un ataque de optimismo que yo no comparto. Hasta la semana que viene. Ajustensé los cinturones de seguridad, y los otros también. Un abrazo, El Hombre Electrónico

Carta desde el ciberespacio número 183, del 7 de agosto de 2008

¿Y si se desinfla la burbuja de los commodities y se recupera el dólar?
Otra tormenta perfecta
Hola gente, amigos y no tan amigos. ¿Habrá sido Patricia Paltrow la que pinchó la burbuja de los commodities? ¿La que esta empujando la relación dólar-euro por debajo de 1,533 haciéndose preguntar a muchos si ya se terminó la era del euro por unos cuantos años? No, ella no es capaz, aunque ya la imagino a la Presidenta Cricri (a quien le encanta buscar culpables) echándole la culpa de la próxima crisis argentina a la timba internacional y a la mismísima Paltrow, por pincharle la burbuja en que vive, como Alicia en el país de las Maravillas. Lo cierto es que hace meses que Pato lo viene anticipando, aunque sin saber el cuando y el como. Y lo cierto es que es muy escuchada, aquí y allá, en la Calle de la Pared sobre todo, además de ser observada atentamente cuando pasa caminando muy fashion en estilo discreta por los pasillos de las torres de vidrio de WS hablando sola con su blutut, con sus anteojitos que sólo usa como vincha para ordenarse un poco su cabello ahora ondeado y largo, más bien castaño oscuro, siempre hecha una lady. ¿Se acuerdan cuando era rubia de ojos celestes?, ya no, de hecho nadie sabe ya cuál es el color real del pelo de una mujer, ni ellas mismas, ni sus peluqueros. Pero los ojos siguen siendo los mismos. Eniuai. Sólo tiene sentido decir que Paltrow fue la primera que observó, hace más de un semestre, que estábamos ante una nueva burbuja, mientras todos hablaban de la crisis alimentaria mundial y de China e India como “la” garantía que tenía la Argentina de que el buen clima internacional persistiría y que la gran oportunidad habían llegado para quedarse. Tanto fue así que “el pibe” Lousteou (en un día de esos en que todo te sale mal, allá por marzo) tuvo la mala idea de decirle que sí a Kichner (que no se dio por enterado que ya no es Presidente de la Nación, de paso) cuando le pidió una recaudación extra de 15.000 millones más de pesos para 2008, y el muchacho enrulado inventó la famosa resolución 125, que tenía como supuesto que los commodities seguirían subiendo hasta el cielo y que los hombres de campo se la “bancarían” bailando la bamba y cantando “con un poco de gracia y otra cosita”, así como soportaron estoicamente las subas de rentenciones anteriores porque había un escenario mundial de suba de precios internacionales que los mareó un poco a todos y relativizó nada menos que la teoría de Raúl Prebisch sobre el deterioro secular de los términos del intercambio. Bueno, ahora, posiblemente, se está insinuando con fuerza el ciclo inverso, o peor, ya empezó, ajusten sus cinturones de seguridad. Capítulo I, extrañando el viento de cola, añorando la enésima oportunidad perdida Para quienes ven en esto que está ocurriendo la decadencia final del imperio americano, todo indica que por ahora se suspendió la función. Hay barquinazos en la nave, hay más inflación en los Usas por el petróleo y los combustibles y los commodities, hay desaceleración económica de los Estados Unidos que, además, empieza a derramarse como una suave mancha de aceite a los países emergentes (aunque los que tienen buenos fundamentos apenas sufrirán), hay volatilidad en los mercados financieros y bastante incertidumbre, hay ruido de ajustes cambiarios en los países que revaluaron sus monedas contra el dólar en los años pasados. Pero no cayó nada de manera dramática ni se caerá nadie que haya hecho las cosas bien y decentemente. El consumidor norteamericano vio subir la nafta por encima de 4 dólares el galón y ya bajaron 10% su demanda, demostrando que son gente concretita. Los grandes autos norteamericanos devoradores de combustible dejan de fabricarse (como el jeep gigante que más de un argentino prepotente se hubiera comprado para cuando lo paran para hacerle el examen de alcoholemia). El mundo crece más despacio por unos trimestres, pero los pronósticos descabellados de estanflación para los Usas no parecen probables en una economía en donde la oferta y la demanda funcionan adecuadamente y en que si “sube el precio, baja la demanda”, como lo dice aquel manual de instrucciones escrito hace siglos por Adam Smith y otros economistas clásicos. Y las burbujas, tarde o temprano, explotan, o preferentemente se desinflan con el menor daño posible. Es lo bueno de la competencia, es lo bueno de la transparencia y los premios y castigos que funcionan adecuadamente, es lo bueno de mercados que funcionan razonablemente bien, y si no lo hacen, viene un regulador del Estado (ni siquiera del gobierno) y hace algo para que funcione mejor la competencia. Es lo bueno de tener instituciones fuertes y autónomas, como la Fed, sin ir más lejos, que hizo, un año atrás, un diagnóstico correcto sobre la crisis sistémica del sistema financiero y ahora no hacen otra cosa que jugar fuerte (y heterodoxamente si es necesario) para resolver el problema. Dicho de otra forma, para quienes se habían olvidado que las economías tienen ciclos económicos desde hace siglos, es obvio que ha comenzado, hace meses ya, un ciclo negativo en los Estados Unidos, nada grave, y atenuado por la misma política monetaria, salvo que en una economía globalizada e interrelacionada, y dado el peso relativo de los Estados Unidos, esto derrama como siempre su impacto sobre la mayoría de los países del equipo “resto del mundo”, que por demás tienen hoy una salud envidiable como para que si los Estados Unidos se resfrían, algunos se engripen pero nadie se agarre una pulmonía, salvo aquellos países que ignoraron las señales que se perciben. Es el caso de la Argentina, cuyo gobierno sigue preocupado por las encuestas, por esconder la realidad, por atacar las consecuencias, nunca las causas, y por vengarse del pobre de Cleto Cobos. Total, la inflación de 30% es un “invento mediático” y el Indek de Moreno es un convento de carmelitas descalzas. Es el caso de la Argentina, en que mucha gente creía hasta el sábado que el problema era Néstor Kirchner y que si él se fuera de vacaciones (con D’Elía, Moreno y De Vido, para no aburrirse y tener a quien darles órdenes) y la dejara gobernar a Cricri tranquila, todo estaría bien. Unos pocos números revelan lo que más debiera preocuparle a la Argentina: la posible caída de los commodities, de todos los commodities, aunque en especial del famoso yuyito llamado soja, que tanto los desvela a todos, y en especial al gobierno. El primer gráfico de abajo confirma, a través de un fondo de acciones muy simpático que invierte en productos agrícolas, que cuando en septiembre del año pasado la crisis financiera se desató muy fuerte en los EE.UU., los muchachos de la Calle de la Pared se dedicaron, para cubrirse, a vender acciones norteamericanas (como las 500 que están en el S&P) y a comprar futuros del famoso yuyito, además de otros granos (cereales y oleaginosos, para los que no saben), y el famoso petróleo, oro y esas cosas (hasta Calafate quisieron comprar, pero ya estaba todo vendido). Los medios de comunicación, que no entienden demasiado, escuchaban y publicaban irresponsablemente los rumores que decían que el crudo se iría a 100 dólares por barril, luego a 150 dólares, algunos hasta dijeron 200 dólares, repitiendo como si supieran. Y los muchachos de los BM (los llamados alguna vez los Amos del Universo) se tiraron de cabeza a comprar eso, o refugiarse allí, convirtiéndose ellos y sus asesorados en chacareros, agricultores y hasta petroleros como el recordado JR, hasta que las cosas se clarificaran. Así nació otra burbuja, esa, que ahora estaría empezando a desinflarse, quizá, mientras el dólar parece recuperar vigor, sin prisa, frente a un euro que, también, se había pasado de vueltas poniendo nerviosos especialmente a los mismos europeos. Ahora el euro empezó a desinflarse y todo indica que es una tendencia, más allá de los serruchos de siempre, y los commodities, todos los commodities, comenzaron a caer (segundo gráfico). Y todo esto ocurrió mientras en la Argentina el gobierno sigue soñando con ganarle al campo, vencerlo, tenerlo de rodillas y recaudar más con los superprecios agrícolas que quizá ya no serán, y redistribuir el ingreso alentando un modelo productivista que ya ni superdólar tiene, gracias a la inflación “inexistente” que todos los meses erosiona la paridad real del billete y lo atrasa y aumenta los costos de vivir y producir, llevándo al billete verde a niveles parecidos a los de la convertibilidad, tan criticados por los productivistas de la UIA y por éste mismo gobierno que tenía al dólar recontra-alto como uno de sus paradigmas más preciados…
Fuente Yahoo Finance y Bloomberg
Capítulo II, ¿se prepara otra tormenta perfecta? Recordarán la película, sobre todo las mujeres, porque el héroe era George Clooney. Un barquito que sale a pescar a alta mar y progresivamente todos los fenómenos meteorológicos se combinan para generar una tormenta de aquellas, que le cierra al barquito todas las puertas de escape, incluso quizá volver atrás al puerto y esperar que amaine (no anda el fax para enterarse, qué cosa). Pero Gorge Clonney era tan cabezadura como los Kirchner, en su diccionario no había palabras como autocrítica, arrepentirse o volver atrás cuando todavía podía hacerlo. Con lo que se dieron dos fenómenos: uno, un clima que inesperadamente se descompone mal, muy mal, enviando señales muy claras que el capitán de la nave no quiere ver porque “no va con su naturaleza”, como en el caso del famoso escorpión que no puede con su genio (está muy presionado por pescar, o recaudar más, pongan la palabra que más les guste a esta metáfora). El segundo fenómeno es, además de un capitán que no quiere ver la realidad, un barquito que está lleno de debilidades, y que no está preparado para soportar una tormenta de esa magnitud. Si quieren agregarle problemas, adentro del barquito, unos tripulantes opinan que hay que volverse y otros que hay que seguir adelante, pero el capitán se impone, cabezadura al fin, y se meten de lleno en la tormenta…
¿Cómo describir en este caso la tormenta perfecta que empieza a formarse sobre la Argentina? · Desde el costado internacional, un “yuyito” (la soja) cuyo precio empezó a bajar a niveles que inquietan, porque si esta tendencia continúa pondría en peligro dos pilares de la política económica: el superávit comercial y el superávit fiscal, agregándole presión a la ya persistente salida de capitales que se viene verificando en los últimos tiempos (salieron últimamente “sólo” 9.000 millones de dólares por fuga de capitales), poniendo en riesgo las famosas reservas internacionales “invencibles”. En concreto, la tapa de hoy jueves de Ambito Financiero destacaba una pérdida en el precio de la soja de 27% en el último mes, aunque hoy hubo algún repunte menor. Todo indica que habría empezado a desinflarse la burbuja de los commodities, cuando menos en la porción especulativa que hacía subir sus precios en los meses pasados. Nada indica que los precios puedan volver a los muy bajos niveles de los tiempos de Fernando de la Rúa porque la demanda mundial se ha fortalecido sin duda por el ingreso de China e India y todo eso que repiten los funcionarios cuando quieren convencerse que la Argentina está “blindada”. · También, el dólar, que viene de 1,60 hace pocos días y hoy arañaba 1,5320, lo que no es poco decir y pone en duda, si persiste esta tenencia, a la revaluación que han mostrado casi todas las monedas en el mundo en estos años. Vale aclarar que hay una relación inversa entre el dólar y los precios de los commodities, esto es, sube el dólar, bajan los precios de estos productos (que se valorizan en esa moneda).

Fuente: Ciclo Económico Estudio Broda, 6 de agosto de 2008

Ya volví a Baires, de paso. Ayer nomás, el ciclo económico mensual del hiperconsultor Miguel Angel Broda (como siempre con Rosendo Fraga y Ricardo López Murphy) estaba muy concurrido por sus clientes habituales y otros, de los que vienen sólo en caso de incertidumbre grado rojo. El panorama internacional de Miguel Angel fue inquietante porque el mundo ingresó en un ciclo de fuerte desacaleración económica, pero cuidado, nada para suicidarse cortándose las venas, apenas unos lexotanil alcanzan. El panorama interno que mostró Broda, en cambio, si fue para preocuparse, por la combinación de este contexto internacional (nada inesperado, por lo demás, aunque la resolución de la crisis se esté demorando bastante más de lo previsto inicialmente) debido a los desequilibrados fundamentos internos que muestra la macroeconomía argentina. De la catarata de estadísticas que Broda genera habitualmente, la más inquietante fue, otra vez sopa, el famoso y maltratado “yuyito”. El año 2008, con los hasta ahora superprecios, permite proyectar exportaciones sólo del complejo sojero por u$s 20.000 millones de dólares, lo que contribuiría significativamente a que el país cierre el año con un superávit comercial de 9/10.000 millones de dólares. Pero, ¿qué pasaría –se preguntó Broda- si todas las exportaciones argentinas tuvieran que enfrentar no los precios de el aún muy positivo año 2008, sino una caída persistente. Aquí arriba tienen los números, si los commodities cayeran 10%, el superávit comercial total se achicaría a u$s 5.500 millones, si cayeran un 20%, el superávit sería de sólo 1.100 millones de dólares. Y si los precios de los commodities cayeran 30%, el saldo comercial sería negativo en u$s 3.350 millones (hay que aclarar que la factura de importaciones petroleras será mayor por la crisis energética “inexistente” según los funcionarios. La soja estaba a 609 dólares en Chicago hace semanas, hoy está rondando 450 dólares. Llamen al Same y a Vital y a Emergencias, por las dudas. Otra forma de ver este mismo riesgo es calcular qué pasaría si los precios de los commodities volvieran al nivel promedio de 2003-2006, un nivel relativamente bueno si se lo compara con el desastroso nivel de 1999 hasta 2001, ni con el todavía bajo nivel del año 2002. Claro que no era el excelente nivel observado en 2007 (precios que ya eran muy altos) y menos aún era el nivel de superprecios de 2008, acelerados fuertemente por la burbuja especulativa mencionada más arriba. El cálculo de Broda con los llamados precios más normales (los del promedio 2003-2006) muestra una proyección de exportaciones por u$s 47.500 millones e importaciones rondando u$s 50.600 millones. Conclusión: el país enfrentaría un saldo comercial negativo en 3.100 millones al año en ese nuevo escenario. Demás está decir que si desapareciera el superávit comercial, disminuiría el superávit fiscal en una proporción complicada, en un contexto en que la Argentina está muy lejos del mundanal ruido, y con un gobierno peleado (digamos distanciado…) de buena parte de los países del mundo que podrían invertir en la Argentina en otras circunstancias, ya sea con capitales de largo plazo para inversiones productivas tan necesarias para ampliar la oferta de productos y enfrentar la crisis energética (el tren Bala, aquí, no es una prioridad para ampliar la expansión de la capacidad productiva privada, sólo la “pública”) o bien para ayudar a financiar las enormes necesidades de deuda pública que vencen en el año 2009, ya que en este año todavía “zafamos” rompiendo el chanchito, como diría mi abuela. En concreto, el superávit fiscal pasaría de 3,4% del PIB a 1,8% en caso que los commodities vuelvan a los precios promedio de 2003 a 2006. Una frazada que no alcanza, para decirlo sensualmente. Epílogo, el país no está preparado para otra tormenta perfecta como la de 2001 Sería fácil echarle la culpa a la innegable crisis internacional de lo que pueda ocurrir en el futuro próximo. De hecho, es lo que el gobierno hará en caso que los commodities sigan disminuyendo: “¿qué quieren que hagamos, si el imperialismo se está destruyendo ante nuestros ojos por las contradicciones del sistema, como ya lo predijera el célebre Vladimir Ilich?”, seguramente dirá algún comunicador oficial demasiado ideologizado y setentista. Sería hasta cómodo, porque en la misma bolsa se pueden incluir la inflación (que no existe según la Presidenta y el Indek), la desinversión obvia, el enfriamiento innegable de la economía que comenzó –hay que aclararlo y las estadísticas serias lo demuestran- en el primer trimestre del año, antes que se produjera la crisis con el campo; la incapacidad de obtener financiamiento externo y la necesidad de plantear alguna refinanciación forzada de la deuda pública (“amortiguada” al minimizar los pagos de capital de los bonos que se ajustan por CER-IPC, tres veces menos que la inflación real), por no usar la palabra default, que queda tan poco fashion y no seduce a nadie. Pero hay que aclarar que la crisis internacional no sólo se veía venir, sino que podrá ser soportada razonablemente bien por los otros países emergentes, esos que siguieron seduciendo inversiones, que no escondieron la inflación debajo de la alfombra sino que la atacaron con políticas monetarias y fiscales serias (y no con demagogia), que no impidieron las exportaciones de sus commodities sino que las promovieron, aprovechando la buena racha de los precios internacionales. Etcétera. Ya lo saben de memoria. Lo que debe quedar claro es que la Argentina sufrirá una crisis, otra crisis, si el yuyito sigue cayendo en los próximos meses, junto al resto de los commodities agropecuarios y los alimentos que el país está (¿estaba? en condiciones de exportar (manufacturas de origen agropecuario). Sufrirá socialmente. Y se complicará aún más políticamente. Pero en esta tormenta perfecta que se está armando otra vez, el componente interno, la incapacidad de ver la realidad del gobierno, el estilo confrontativo, la negación de la inflación, la pobreza otra vez en ascenso y la inseguridad priorización de la coyuntura antes que el largo plazo serán las causas de este sufrimiento innecesario, nunca tan innecesario como en esta oportunidad única y desaprovechada. De paso, ¿les quedó claro que Nestor y Cricri piensan lo mismo? Me voy a hablar por skype con Paltrow que ya debe haber vuelto de la Calle de la Pared luego de un día en que el Don Jones volvió a mostrar que el sube y baja continúa, aunque ella sostiene que ya pasó lo peor de lo peor y que luego del invierno viene la primavera, jugando a la película “Desde el Jardín”. Voy a tener que decirle que en el hemisferio norte lo que viene es el otoño, aunque uno nunca sabe con tanto cambio climático. ¿O será que vendrá a ver la tormenta en vivo y en directo y a instalarse una fábrica de paraguas? Un abrazo, El Hombre Electrónico

Un elefante siempre es muy grande,
y ocupa demasiado lugar aunque esté en línea
como la modelo Eva Herzigova,
y aunque lo pinten de rosa para venderlo mejor
¿Intervenir, regular, subsidiar o asfixiar la vida y la actividad privada?
El Estado Elefante
Hola gente, amigos y no tan amigos. El fin de semana estuvimos con Patricia Paltrow en la pequeña home de su abuelita modestamente rica, en la playa, en los Hamptons, al este de Long Island, no muy lejos de Nueva York, unas horas de auto nomás manejando Pato, que corre bastante por la vida. Entonces me acordé: por allí era el lugar adonde se filmó aquella película con Diane Keaton y Jack Nicholson, (“Alquien tiene que ceder”, sin duda una película que no vieron los Kirchner). Claro que yo soy cero parecido a Jack Nicholson, para peor a veces me confunden con Woody Allen, y eso me enoja mucho, sobre todo desde que ingresó en su período negro haciendo películas en donde los malos siempre matan y ganan a los buenos, de una u otra forma, y los medios no importan, sólo los fines (debe ser porque él necesita justificarse ante el mundo y ante él mismo por haberla dejado a Mía Farrow para quedarse con su hija adoptiva, junous). Pero Paltrow, también, es cero Diane Keaton, no hace falta decirlo, es un poco más bajita, aunque sus ojos son más lindos, y le quedan demasiado bien mis camisas blancas, que siempre me roba a la mañana, con sus bermudas de jean, sólo eso, mientras anda descalza y despeinada por la vida, mujer simple al fin. Hay que aclarar que es cero celulitis, ella dice que es porque coma lo que coma nunca engorda, que es de esa gente privilegiada que nació en el canal fashion y siguen viviendo allí, aunque a mi me parece que cuando sale a la tarde de su banquito en la Calle de la Pared, en vez de irse a la Hora Feliz se va al Gym como cualquier ser humano mujer que quiere seguir seduciendo por la vida. ¿Cuál será la verdad verdadera? Justamente, estábamos leyendo en el diario que Arnold Schwarzenegger, el Daniel Scioli de California, salvando las distancias, claro, acaba de prohibir las grasas trans, que son aquellas que vienen en las comidas de Fastfood que tanto le gustan a los norteamericanos, y a sus hijos, y a las mías, y últimamente a nosotros los grandes también, apurados y estresados como vivimos en este capitalismo asistido, o más bien estatizado progresivamente, un poquito cada día para que no se sienta. Lo concreto es que anoche estábamos en un pequeño restaurant playero de los famosos Hamptons, junto al mar, claro, comiendo dos miserables porciones de sushi (que no engorda), y ella, cuando yo no la miraba, me sacaba mis pedacitos de salmón poniendo su cara de yo no fui. Y para entretenerme me decía frases que se le iban ocurriendo. Por ejemplo, “Baby, luego de lo ocurrido con los K, en la Argentina ya ni Greenpeace sostiene que salvemos a los pingüinos, viste”, dijo, riéndose. Yo me di cuenta de la maniobra y le respondí estilo Cleto Cobos: “el que traiciona a un traidor tiene cien años de perdón”, dije, mientras me dedicaba a la redistribución del ingreso y le sacaba dos pedazos de su salmón que fueron a tomar color a salsa de soja en mi platito japonés. Si, somos unos chiquilines, porque al netear los dos comimos más o menos lo mismo, o sea muy poco, pero como estábamos en The Hamptons salió carísimo, casi tan caro como en Puerto Madero, ahora que la inflación argentina en dólares, en pesos y pronto hasta en euros (esa que no existe, como sostenía Alberto Fernández y ahora sostiene Florencio Randazzo) está haciendo de la Argentina, otra vez, un país caro, cada día más caro. Deme dos. Capítulo I, la economía del malestar Años atrás se puso de moda un libro de un tal Michel Albert llamado “Capitalismo contra Capitalismo”, en donde el hombre comparaba al modelo económico norteamericano (al que usualmente se lo llama despectivamente capitalismo salvaje) con el llamado modelo de capitalismo renano (por Renania, una región de Alemania), esto es, esa economía que dio en llamarse “la economía del bienestar”. Así, se asimilaba este modelo al desarrollo de las naciones europeas durante el último medio siglo, con una mayor injerencia del Estado como instrumento redistributivo, con una mayor participación del Estado en la economía para promover regiones y actividades estratégicamente elegidas y con un elevado tamaño del Estado en relación a la economía de estos países, con porcentajes cercanos al 30 y hasta 40% del PIB, o más en naciones como suecia y aledaños. No es fácil resumir las diferencias entre un modelo y el otro porque allí, como en todos lados, comenzaron a mezclarse ideologías y cierta falta de objetividad en la discusión, aunque finalmente se trató de un debate maduro y esclarecedor que continúa aún hoy, pese a los cambios sensibles ocurridos en el mundo. El europeo era, es, un modelo de fuerte intervención estatal, que partía de la base que el Estado podía ser útil para promover y desarrollar determinadas actividades y áreas, además de contribuir a mejorar y optimizar la situación social de las mayorías y hasta cuidar el medio ambiente. El llamado despectivamente “capitalismo salvaje”, en cambio era un modelo que apuntaba utilizar al Estado sólo como mediador, regulador y promotor de la competencia del sector privado. “La función del Estado es generar las condiciones de competencia para que el sector privado pueda desenvolverse”, se decía. Demás está decir que en ambos modelos la democracia se convirtió en una condición necesaria para el crecimiento con desarrollo, no sólo por el avance de la civilización y la consecuente tolerancia entre sociedades y naciones, sino porque esta misma tolerancia, este mismo avance del libre pensamiento fue el que ayudó a elevar los estándares educativos y los avances de la ciencia y la investigación, que sólo pueden surgir de un ambiente de libertad, respeto y pensamiento crítico.
El capitalismo, en una crisis de crecimiento
Con los años, el Estado Europeo se fue convirtiendo en un elefante “gordo” (uno siempre se imagina a los elefantes muy pero muy grandes, pero no se le ocurre pensar que los hay más gordos y más “flaquitos”. Esto se profundizó especialmente cuando la pirámide poblacional envejeció y comenzaba a vislumbrarse una futura crisis de financiamiento de los sistemas previsionales, con una menor población activa para sostener a la creciente población activa y con demandas crecientes de bienestar. Hay que decir, por lo demás, que la gran competencia entre estos modelos de capitalismo fue una sana manera de contribuir a que ambos sistemas aprendieran uno del otro y se acercaran a mejorar y buscar una síntesis superadora que, pese a todo, aún hoy no se ha encontrado, luego del fracaso estruendoso del comunismo y la Unión Soviética, la consecuente caída del muro de Berlín y la integración progresiva de los países de Europa del Este (los hermanos “pobres” en la cada día más pujante Unión Europea). La polémica continúa porque hoy ambos modelos muestran problemas serios de sustentabilidad, aunque hoy los líderes de los Estados Unidos y de la Gran Europa han comprendido que, se trate de un elefante o de una modela top, la dieta del Estado es un objetivo ineludible en un mundo en que la magia no existe, por más que a los elefantes los pinten de rosado. Capítulo II, un elefante gordo en un bazar En la Argentina, en tanto, la polémica avanzó, retrocedió, volvió a avanzar y volvió a retroceder. El debate argentino parece cristalizado hoy en categorías del pasado, y conceptos antiguos como comunismo, nacionalismo, imperialismo, populismo, terceras posiciones y otros ismos han retornado no sólo en la dirigencia política, sino en la sociedad, que unos años puede abrazarse al capitalismo con total devoción como en otros años puede volver a simpatizar con socialismos nacionalistas que han vuelto a alejar al país del mundo del siglo XXI. Podría resumirse que tanto el capitalismo como la democracia se han aplicado de manera bastante parcialmente en la Argentina, llenos de políticas desprolijas, con el peor de los resultados: los argentinos a veces parecen no creer demasiado ni en el capitalismo ni en la democracia, y menos en la clase política. Eso es Grave I. Conclusión, los argentinos, la Argentina, es una nación alejada de las grandes tendencias internacionales y con un aislamiento creciente y preocupante. La actualidad, mientras tanto, revela cómo la polémica Estado-Sector Privado va en sentido contrario a la historia. Ante todo existe una seria confusión entre Estado y Gobierno, que muchas veces se identifican como si fueran lo mismo. El Estado es –debiera ser, más bien- una serie de instituciones, más o menos independientes según sus objetivos y funciones, que trasciende –o debiera trascender- a los deseos e intenciones de los diferentes gobiernos que transitan la vida política en una democracia en serio. Pero en la Argentino hubo y hay hoy un gobierno que no se preocupa tanto de gobernar como de apropiarse del Estado (y de sus instituciones) y promover su crecimiento y una mayor injerencia sobre el sector privado. · Esto puede medirse y hasta cuantificarse de muchas formas. Desde el simple crecimiento del Gasto Público como porcentaje del PIB, que hoy está volviendo a los niveles récord ya alcanzados en los años ochenta hasta la preponderancia creciente de la inversión pública reemplazando a las inversiones privadas, pese a que repetidamente se ha comprobado la ineficiencia y la menor productividad de la inversión pública. Cada vez que el Estado argentino quiso reemplazar al sector privado convirtiéndose en un Estado Gastador fracasó. Hoy el Sector Público, medido simplemente como el tamaño del gasto consolidado de los diferentes niveles del Estado sobre la economía, se acerca a un 35% del total, un porcentaje que se acerca a los niveles de los países europeos del modelo renano, que está en plena ebullición y discusión en Europa (pregúntenle a los franceses y a Nicolás Sarkozy, por ejemplo).
Fuente: Daniel Artana, Indicadores de Coyuntura, Fiel
· Pero este Estado Elefante (y un elefante gordo, hay que aclarar, y pintado de rosa para que se vea más simpático y bonachón) que se ha desarrollado en los últimos años en la Argentina tiene muchas otras formas de ver esta misma tendencia. La polémica de estos días sobre la re-estatización de una empresa que había sido privatizada (Aerolíneas Argentinas, “su compañía”, ¿de quién?) recién ha empezado y ya anticipa una batalla en el Congreso Nacional, que se ha revitalizado en el último mes gracias a la profunda crisis no sólo económica sin institucional desatada por el tema “retenciones agropecuarias”. Vale recordar que antes que esto ya fue re-estatizada Aguas Argentinas, antes llamada Agua y Energía y hoy Aysa, así como otras empresas provinciales. ¿El Estado se devorará a Aerolíneas Argentinas también, para luego privatizarla parcialmente en un modelo de “capitalismo de amigos” que terminarán financiando, o manteniendo, los argentinos con sus impuestos, en un escenario de presión fiscal récord? Ya está ocurriendo. Lo que hizo observar irónicamente a una legisladora de la oposición que este es un gobierno que realmente cree en el mundo de los negocios... · La desagregación de las cifras fiscales, por lo demás, empieza a revelar cómo la injerencia del Estado sobre el sector privado va asumiendo otras modalidades, además de la re-estatización de empresas, el avance del sector público, el aumento de la inversión pública. Se trata de los crecientes subsidios que el mismo Estado (conducido por la administración Kirchner) transfiere de manera creciente al sector privado, de manera de sostener un sistema de precios relativos ideal (o imaginario) que está lejos de las ignoradas señales del mercado y de tener un poder de decisión sobre las empresas privadas. Las estimaciones privadas muestran que en el presente año el monto de estos subsidios, ya muy difíciles de remover sin un cambio de precios relativos al estilo de un rodrigazo, será de casi 15.000 millones de dólares, o 44.500 millones de pesos, una porción importante del gasto público total. · Esto a su vez revela un fenómeno que ha vuelto: la llamada inelasticidad del gasto público a una reducción a niveles razonables. El cuadro de abajo, del Estudio Broda, revela que hoy nada menos que 21,89% del gasto público nacional se concentra en jubilaciones, transferencias al sector privado (los referidos subsidios) y gastos de capital (las inversiones referidas). Visto de otra forma, cerca de 70% de las erogaciones corrientes se destinan a estos tres rubros.
Fuente: Estudio Broda, ciclo mensual junio de 2006
· Pero el Elefante Gordo en que se está convirtiendo el Estado Argentino tiene otras aristas inquietantes, que se acercan a la política social, el clientelismo populista y el manejo que hace la Nación respecto a las provincias, comenzando por las más dependientes de las transferencias del Gobierno-Estado. Si algo dejó en claro la crisis agropecuaria es que la Nación recauda –además de los conocidos impuestos coparticipables- otros de gran magnitud como las retenciones, o derechos de exportación, que no provienen sólo del agro sino del sector energético (y ahora el gran objetivo apunta a la actividad minera, que hasta ahora se venía escapando). Lo concreto es que de los impuestos totales que recauda la Nación, aproximadamente 70% quedan en su poder para todas estas erogaciones señaladas más arriba, mientras que al menos vía la coparticipación llega a las provincias el 30% restante. Claro que las provincias tienen además sus recursos propios recaudados a través de impuestos estaduales, pero cuando se miran los números se encuentra que sobre todo en las provincias pobres estos tributos representan porcentajes no muy elevados de sus recursos totales, para financiarse. · Según datos de Economía y Regiones, la consultora de Rogelio Frigerio (nieto) especializada en la situación del interior del país, las provincias del Noa (Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones) reciben nada menos que 81,7% de sus ingresos totales desde la Nación, lo que revela su nivel de dependencia de la ayuda oficial nacional, que no necesariamente viene por el lado de los impuestos coparticipables, sino por las transferencias que desde el Gobierno-Estado Elefante se envían periódicamente para financiar obras públicas u otros gastos de apuro. En el caso del Nea (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Tucumán), el porcentaje de los recursos fiscales que reciben de la Nación es de 75,4% en relación a sus ingresos públicos totales. Esto implica, obviamente, una relación de dependencia y de disciplinamiento a las provincias que las obliga a “portarse bien” con el gobierno nacional, para poder recibir esta “pequeña ayuda de sus amigos”. El conflicto político social desatado en Córdoba, por el contrario, revela que las provincias que “se portan mal” no aplican para recibir ayuda financiera por afuera de la coparticipación, corresponda o no, más allá de los debates y juicios de valor que puedan hacerse sobre las gestiones del actual y el anterior gobernador. Lo cierto es que la Nación no sólo no está ayudando a Córdoba, sino que hay analistas muy serios que señala que está utilizando este “no recurso fiscal” para presionarla. ¿La querrán intervenir, comprar, hacer un leasing? · Un dato más para mostrar la relación de dependencia que tienen las provincias respecto al Gran Hermano (¿o debe decirse Gran Elefante?) y que les impide ser plenamente autónomas se ve en la Provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sumadas: sus gastos en personal representan 97% de sus ingresos tributarios propios respecto al gasto primario en estos dos jurisdicciones, que curiosamente son las más ricas de la Nación. Ello revela su nivel de dependencia de la Nación ya que necesitan la ayuda y la coparticipación para poder conducirse solas. Pregunten a Mauricio, sino. · Pero el Estado Elefante revela otras formas de injerencia del gobierno nacional en la vida privada de los argentinos. El ejemplo más irritativo es la virtual intervención del Indec por funcionarios del gobierno, una institución estatal que debiera ser autónoma del poder central para poder realizar estadísticas serias que no le sirvan a ningún gobierno, sino al país, que necesita estadísticas serias y confiables para manejarse y tomar sus decisiones. · Pero el Estado Elefante argentino está cada vez en más áreas de la vida de los argentinos. Claramente, cuando es capaz de controlar a la justicia, las fuerzas de seguridad, el Congreso Nacional y tantas otras instituciones de la Nación, la injerencia no puede calificare cuantitativamente, pero si cualitativamente. Esto es lo que los argentinos comenzaron a percibir con claridad a partir de la inesperada crisis agropecuaria por las retenciones; que el Estado (que en este caso es manejado por el gobierno de manera demasiado significativa) está en todas partes. Y que se trata de un elefante que, para peor, no desea hacer dieta, sino que quiere devorar más. Eso es todo por hoy, tengo que volverme a Buenos Aires, voy a extrañar la playa, las olas, el viento que la despeina a Paltrow y muchas cosas más, incluso que me robe mis camisas blancas que le quedan tan bien con el nudito hecho en vez de usar los botones. Ella es cero botones, claro. Un abrazo, El Hombre Electrónico
Luego de la rebelión en la granja, sólo quedan halcones versus pingüinos
Composición tema La Vaca
Hola gente, amigos y no tan amigos, estoy en Niúiyork, Niúyork, vine a verla a Patricia Paltrow por unos pocos días, y ahora la dejé dormida en su cuarto. Pero debo aclarar que no ronca, ya se sabe que las princesas no roncan, jamás de los jamases, está tranquilla y se la ve feliz, así que me vine al escritorio a adelantar la carta del ciberespacio de este jueves con su Vaio, ya que le hice caso a Borges y viajé livianito. No sé qué me pasa pero no puedo dormirme, llegué medio destruido de Buenos Aires, crispado, tenso, claro, vivir en la Argentina es insalubre, demasiadas emociones, es como vivir en un país bananero pero sin bananas y mar azul caribe, un país desaforado que vive constantemente en una montaña rusa, pasando de la euforia a la depresión, sin escalas, y luego otra vez a la euforia y “tudo bem” ¿Serán los K? No sólo ellos, aunque esta vez sí, nos han “sacado”, crispado y angustiado con su peculiar comportamiento monárquico, ganancial, patrimonial y prepotente, aunque disfrazado de buenas intenciones, ya que en cada discurso mencionan la famosa frase sobre la redistribución del ingreso a favor de los pobres. Pero pobres los pobres, como veremos, pese al discurso oficial y a la ingeniería financiera (¿no será mucho?), la pobreza volvió a aumentar en la Argentina. Aunque debemos reconocer que esto nos ocurre hace décadas, así que los verdaderos responsables somos nosotros, los argies y nuestro particular ombliguismo que nos hacen creernos siempre los dueños de la verdad, aunque cada tanto cambiemos la versión que tenemos sobre la verdad y nos vamos pendularmente de una punta a la otra. Ya les dije, el verdadero test ácido sobre el carácter de una persona es escucharla hablar, y si en sus frases dice “la verdad que tal cosa”, o “la verdad que tal otra”, quiere decir que pese a que se digan librepensadores y respetuosos, en el fondo creen ser los propietarios de la famosa verdad. Por eso Paltrow se vino hace años a vivir aquí, no soportaba esas crisis terminales que nos ocurren en la Argentina cada década, o menos, crisis que por supuesto siempre han sido por culpa del gobierno anterior, o por culpa del imperio americano, o del imperio europeo, o de los chinos, o por shocks externos que no vimos venir, o por tormentas perfectas que el servicio meteorológico no había previsto a tiempo, como si fuera el Indek. Hace un poco de frío aquí, estos habitantes de la gran manzana viven aireacondicionados y no sé ni cómo bajarlo, o apagarlo, claro, estamos en pleno verano, casi frente al Central Park, maravilloso. Pero las ventanas están cerradas, lástima, ¿será que aquí los traviesos muchachos K también incendiaron los campos del Bronx, para redistribuir el ingreso y echarle la culpa a los raperos agropecuarios, gorilas y oligarcas, egoístas que sólo piensan en ellos y en la superrenta extraordinaria? Será. Lo concreto es que Paltrow me contó ayer que desde que llegué a Niúyork, Niúyork hablo dormido e inquieto, y que a cada rato repito una frase única y recurrente… “mi voto no es positivo, mi voto es en contra”…. “Gordito, a partir de ahora no te llamaré más Hombre Electrónico, sino Cleto”, y empieza a reírse con esa sonrisa que tiene cuando no puede parar de hacerlo. De paso, saben cual es la peor pesadilla de los K: que el Vicepresidente sea invitado a la Rural, y que vaya, y que lo aplaudan a rabiar. Llamen al Instituto Pasteur, por las dudas. Capítulo I, la vaca come pasto y dice muuuuuu... Pato se quedó muy impresionada cuando se enteró que la Presidenta Cricri dijo desde su atril (en donde manda ella solita, claro) que en estos meses de crisis había aprendido mucho y casi hecho un curso sobre el campo. Impresionada es una manera de decir, en realidad, se sonrió respetuosamente, tratándose de la Presidenta. Y el sábado pasado se metió en su escritorio mientras yo dormía y casi volvió a su infancia, ¿se acuerdan?, eran los tiempos cuando la maestra llegaba y decía “saquen una hoja”, o “abran el cuaderno” y escriban una composición sobre el tema que había que estudiar ese día. Eran los tiempos que los chicos estudiaban, que los padres no se “hacían” los amigos de sus hijos, sino que cumplían el rol de padres y de madres. Eran los tiempos que los chicos no le quemaban el pelo a sus maestras ni les pegaban, ni tomaban colegios pidiendo el cogobierno, la autogestión o la redistribución de los chocolatines de los niños ricos entre todos, época en que cuando un alumno se portaba mal se lo castigaba con amonestaciones (en la secundaria) o con alguna notita de la maestra a los padres para que revisaran cierta actitud de sus hijos (en la primaria). Ahora no, pobres chicos, si son pobres víctimas de la sociedad, hay que comprenderlos siempre, ¿qué es una maestra incendiada, una avenida cortada, un colegio tomado por días y días?, nada de nada, si permitiéndoles expresarse se puede evitar una almita angustiada. ¿Estudiar? Qué es eso. Me fui por las ramas, sabrán disculpar. No estoy acostumbrado a mirar por la ventana y ver el Central Park al amanecer. Lo concreto es que Paltrow escribió una composición tema la vaca, dedicada a Cristina K, respetuosamente. “¿Flaquito, para qué aprender, si total ya está todo “subido” en Internet?”, me dijo cuando me mandó por mail su trabajo, de su dirección a la mía, porque estos días usamos la misma compu y no tenemos que hacer videoconferencias de su cama en Niúyork a mi cama en Biei, de hecho. “La vaca es un animal de cuatro patas, de diversos colores y cuya única palabra conocida que dicen es “muuu”, lo que los estudiosos explican por su aburrimiento de todos los días, ya que lo único que hacen es tomar agua y comer pasto aunque llueva, truene o salga el sol, pero no comen yuyos y menos aún soja, que es una planta mala que no sirve para nada y puede ser venenosa por las cosas que le ponen y es antiargentina. También se dedican, sobre todo en verano, a espantar a las moscas con la cola, usándola como si fuera un látigo. Hay vacas marrones, vacas negras, vacas que son negras con manchas blancas o vacas blancas con manchas negras o marrones. También hay vacas multicolor, como dice el cantante Fito Paéz (va pegada ilustración que vi en Internet y la imprimí con la HP, y luego vino mamá y me retó y me dijo que los cartuchos se gastan a cada rato, que no imprima cualquier cosa, pobres vaquitas...
¿Para que sirven las vacas? Las vacas dan leche, coca cola, chocolatines, billeteras o carteras de cuero de Luis Vuiton y camperas de cuero muy caras que siempre usan los sindicalistas. Y dan carne, de vaca, obvio, pero para eso hay que reprimirlas y luego matarlas, pobres criaturitas de Dios, qué injustos son el capitalismo y el imperio americano, insensibles al dolor ajeno, como dice mi hermana mayor que está en el secundario y se cree que nació sabiendo. En la Argentina, en cambio, las vacas a veces hacen huelga y se juntan para evitar que se las coman, sobretodo que las corten en pedacitos y las lleven para alimentar a los seres de otros países. Eso no sé si será mejor o peor, son cortadas en cuartos traseros y delanteros, y unos se venden afuera y otros los comemos nosotros al mediodía (mi mamá dice que a la noche no hay que comer carne). Los llaman lokaut patronales, eso lo leí en el diario y lo escuché en c5n. También sirven para hacer choripanes, dice mi papá, que son esos sándwiches muy ricos que sirven para hacer que la gente vaya a las manifestaciones políticas en donde siempre hay más carteles que gente, y a la gente que va las llaman columnas, no me explicó por qué, dice que los llevan como una manada, pero de ovejas, qué casualidad, como las vacas cuando las llevan a pasear para no volver. Pero hay vacas que llevan una vida mejor, y hasta son felices, como la famosa vaca Aurora (una que vi en la tele). Son las que dan leche y chocolates milka, y dulce de leche, y los yogures que come la gente para no engordar, y la manteca y hasta el queso. Me contaba mi papá, que una vez estuvo en el campo y lo llevaron a un tambo, que es adonde les sacan la leche a las vacas, y que el señor tambero le enseño a ordeñar a una vaca. Me contó que la primera lección que le dio el tambero fue que era muy importante saber diferenciar a un toro de una vaca, porque puede ser muy peligroso tratar de ordeñar a un toro. Yo no entendí el chiste, pero mi mamá se rió mucho con mi papá y a mi me gusta cuando se ríen los dos. Hay quienes dicen que las vacas son un invento argentino, como el dulce de leche, el colectivo o Maradona. Pero eso no pude confirmarlo en Internet. Pero sí que viven en el campo. Hay 50 millones de vacas en la Argentina, o sea algo así como una vaca y algo más por familia, pero por alguna razón la cantidad de vaquitas no crece en nuestro país desde hace años. Mi papá dijo que es porque las vacas son de nosotros y las penas son ajenas, y que no hay derecho a que la carne de lomo (que es la más rica) se la vendan a los extranjeros habiendo tantos argentinos, pero yo no entendí que me quiso decir. Pero se me ocurrió que debe haber alguna razón por la cual los argentinos tienen el record mundial de consumo por habitante, es porque el país tiene forma de bife. Lo bueno es que hoy abrieron la Rural y un día de estos nos van a llevar, me dijeron que allí hay vacas y voy a poder verlas en persona, eso está bueno, capaz que hasta nos regalan latas de coca cola de vaca y todo”. Capítulo II, la agenda del nuevo Jefe de Gabinete Paltrow vino a traerme el desayuno americano -pero no tanto- al escritorio, descalza como siempre, me había robado mi camisa celeste, un clásico, pero hay que reconocer que le queda mucho mejor que a mí porque hace juego con sus ojitos celestes medio dormidos aún. Obvio. Jugo de naranja, huevos con jamón (que tiene menos colesterol que el tocino de las películas), una tostadas de plástico pero muy ricas y unas mermeladas riquísimas de frambuesa y frutilla que compra en un chino a la vuelta de Park Ave. Nada más. Así que desayunamos y nos reímos sólo por estar juntos. Alberto Fernández (la última paloma) ya había renunciado ayer para darle a la Presidenta Kirchner la posibilidad de sentirse libre para rearmar su equipo de gobierno. “¿Lo usará?”, le pregunté a Paltrow, que sabe más de política que yo porque se dedica a comprar y vender bonitos y stocks en su buró de la Calle de la Pared. Ella hizo no con la cabeza. “Nones –agregó en argentino puro-, el test para saber si Cricri aprovechará esta nueva oportunidad es si los cambia a Julio de Vido y a Guillermo Moreno por funcionarios nuevos. Y eso no lo va a hacer, gordito, así que ahora viene la profundización de la profundización de la profundización, quizá lo saque a Moreno del Indek para hacer tiempo, pero insisto, cero oxigenación”. Con las señales que dieron, agregó, Sergio Massa (el sucesor del primer Fernández que renuncia) no podrá hacer demasiado. Ni elige funcionarios sin el acuerdo del rey y la reina, y en sus primeras declaraciones dijo que habrá que convencer a la gente que la inflación del Indek es la que vale, y que él no va al supermercado en su casa sino su mujer, demostrando que o no vive en la realidad o que le va a crecer la nariz como a Pinocho y a Alberto Fernández por mentir, antes incluso de haber asumido. “O sea, flaquito, otra vez nones, Cricri no aprovechará su nueva oportunidad histórica”. Así que nos dedicamos a desayunar y luego nos vestimos un poco, no mucho, y fuimos a caminar al Central Park, encontramos un banco y nos quedamos allí unas horas, pese a que en la gran plaza de Niú York no hay aire acondicionado. De la manito, como una pareja pre-posmoderna nos quedamos haciendo la famosa fiaca argentina, ya que ella no iría a su oficina. “Total, con esta volatilidad hay que esperar y ver, y además estás vos”. Una Lady. Y yo luego, cuando volvimos a home, empecé a hacer la lista de la agenda que le espera al nuevo Jefe de Gabinete, mientras pensaba que más que una agenda es una economía de guerra, como lo dijera una vez Raúl Alfonsín en una situación no muy diferente, porque se han acumulado una cantidad de desequilibrios y distorsiones financieras, cambiarias, inflacionarias y de precios relativos, fiscales, salariales y sociales que ya tienen una magnitud que no tolera ni pérdidas de tiempo ni tibiedades. · Ante todo, el contexto internacional, que ya está empeorando. El mundo se desaceleró, no habrá una crisis como la de 1929 porque Ben Bernanke se preparó desde chiquito para evitar esos escenarios, porque el mundo es diferente, porque habrá toda la política monetaria y fiscal necesaria en los EE.UU. para evitar que las cosas se compliquen más, para que mejoren poco a poco. ¿Qué implica para la Argentina? Que los commodities tienen por delante una baja, antes que una suba (tanto pelearse por las retenciones móviles…). El gráfico de Bloomberg de hoy mismo muestra cómo todos los indicadores sobre precios internacionales de materias primas de todo tipo están qué si, que no, testeando a ver si hacen otro serruchito o si la burbuja de los commodities ya se empezó a desinflar, en la medida que los inversores vuelvan poco a poco, aunque con susto, a vender futuros primarios y comprar de nuevo al Don Jones. El dólar, de paso, ya testeó varias veces 1,60 por euro, y retrocedió una y otra vez, lo que es consistente con la idea de los analistas que el dólar apunta a recuperarse en el mundo, antes que a caer.
¿Se desinfla la burbuja de los commodities? (Bloomberg, diversos índices de futuros)
En segundo lugar, los problemas sociales que ya se están acumulando. Quizá el ejemplo más preocupante sea el que se ve en el grafico de Ernesto Kritz (SEL), de donde queda claro que la cantidad de gente que volvió a estar por debajo de la línea de pobreza (e indigencia) sobre la población total está subiendo desde que inflación se aceleró en la Argentina, mientras el Gobierno comenzaba a negar (Guillermo Moreno mediante) esta realidad. La conclusión es sencillita: sube la inflación, sube la canasta básica de alimentos valuada con precios relevados en forma independiente (y no por el Indek) y aumentan la pobreza y la indigencia, pese a que la Presidenta Kirchner sigue negando esta realidad y diciendo todo lo contrario, basada en las cifras oficiales. La estimación de la pobreza para el primer semestre de 2008 (según datos privados muy serios y reconocidos) muestra que la cantidad de pobres se ha ubicado en 31,6% de la población, contra el último dato del Indek, que fue de 20,7% y llega hasta marzo pasado. La diferencia, una “pavada”, 11,3 millones de personas están hoy en situación de privación, de los cuales 3,9 millones de personas se encuentran en la indigencia (un 10,8% de la población).

· Mientras el discurso oficial sigue hablando de redistribución del ingreso a favor de los pobres, la inflación (que afecta especialmente a los sectores de menores ingresos) sigue erosionando los salarios del sector formal y del sector negro de la economía, que no recibe ni los aumentos de salarios que obtiene el sindicalismo sino menos. Esto anticipa que la espiral precios-salarios, en un país en que la CGT se ha dividido, aumentará, lo que es una película que los argentinos conocen demasiado bien. Es posible, en este escenario, sospechar que la fuerte desaceleración económica en marcha no necesariamente operará para frenar la inflación, en la medida que el gobierno, y el BCRA, están convalidando los aumentos de precios, y que el gasto público no muestra señales de una reducción importante para comenzar a establecer una política antiinflacionaria en serio. · Pero el problema fiscal es mucho más complejo. Dejando de lado que más provincias se encuentran con sus números en rojo y sin ayuda del gobierno nacional (pese a que se queda con cerca de 70% de los ingresos fiscales de la Nación), la Argentina se encuentra con dos serios problemas en su deuda pública. El primero, que hay un virtual default no declarado, en la medida que los bonos que ajustan por el CER (inflación) tienen una quita importante en su actualización debido a las cifras de inflación oficiales que minimizan la marcha real de los precios. En segundo lugar, la Argentina es un país sin amigos en un mundo en que las tasas de interés empiezan a aumentar por la inflación y sube el costo de refinanciar los vencimientos de capital e intereses de la deuda. No está claro aún si las necesidades de financiamiento de la deuda pública refinanciada podrán cumplirse en este año, aunque todo indica que quedó un ahorro del primer semestre que aleja la incertidumbre hasta 2009. Es en este año en que los vencimientos, claramente, no podrán cumplirse con los actuales niveles de superávit fiscal, que apuntan a un porcentaje por debajo de 3 puntos del PIB, algo que se complicará, además, con la desaceleración de la recaudación real de impuestos que acompañará seguramente a la menor actividad productiva. · Precios relativos con distorsiones en un punto crítico. El precio del dólar a 3,04 está, a precios reales, no muy lejos que los niveles finales del dólar real de la convertibilidad, pero con la actual inflación no es fácil mejorar la paridad (para el sector manufacturero, para sostener el turismo y para evitar que la demanda de billetes aumente ante un precio que se percibe como muy barato. Todo ello ocurre en momentos en que las tarifas de servicios públicos están retrasadas y el gobierno no puede aumentar los subsidios, y en que los servicios privados (desde prepagas hasta colegios, desde taxis hasta expensas de departamentos) siguen aumentando bastante por encima de lo que reconoce el Indek. · Hay más, pero no quiero agotarlos. Amigos y no tan amigos. Parece una tormenta perfecta. Si bajan los precios internacionales (probable), si se recupera el dólar en el mundo (posible), si el financiamiento a los países inseguros y con una fuerte tendencia a la estatización de sus empresas privadas se acentúa aún más (muy probable), ello puede disparar una crisis financiera y económica muy difícil de resolver, en un contexto en que la balanza comercial se reduce más y más (por aumento de exportaciones y por la crisis energética). En ese contexto, una crisis que hasta ahora podría manejarse con decisión y reconociendo la realidad podría tornarse en inmanejable. Así de simple. Por ello, profundizar y profundizar el modelo no sólo es perder tiempo, sin prestarle atención y ver cómo se acentúan las distorsiones que ya son inocultables. Para los que se ilusionan con que Sergio Massa es el principio de la oxigenación, todos los indicios muestran que por ahora no. Para quienes se han convencido que Cristina Kirchner gobierna así porque está siendo manipulada por su marido, que sería el “verdadero” Presidente en las sombras, o no tanto, y que todo se resuelve si él se va de vacaciones a conocer el Volcán ese que está en el sur de Italia, no se ilusionen. Creo que Cristina y Néstor, Néstor y Cristina, están unidos en un matrimonio con una comunidad de ideas y patrimonio hasta que la muerte los separe. Consideren que la renuncia de Alberto Fernández no es sólo la señal de que se ha ido la última paloma del gobierno, nos gustara o no el personaje, y que ahora sólo quedan halcones o pingüinos. Alberto Fernández llegó a esta conclusión, seguramente, y se dijo aquí no hay nada que hacer ni nadie a quien convencer. Eso es todo, me voy a cenar con Paltrow. Me tiene una sorpresa. ¿Cocinará ella? ¿O será un delivery de lujo? ¿O terminaremos como muchas veces, mirando la noche de Manhattan desde el River Café? Cualquiera de esas opciones, o mirar las estrellas desde su ventana, y una buena película, estarán bien. Un abrazo, El Hombre Electrónico

Carta desde el ciberespacio número 180, del 17 de julio de 2008

Crecer de golpe (Palermo, martes 15 de julio de 2008)
Los desconocidos de siempre (Congreso, martes 15 de julio de 2008)

La vida de los otros

A la hora señalada
Solo en la madrugada (Senador Emilio Rached)
Momento de decisión Un curso intensivo de democracia

Hola gente, amigos y no tan amigos. Hoy es un día feliz para muchos argentinos, millones de argentinos, jóvenes y no tan jóvenes, del campo y de la ciudad, de arriba, del medio y de abajo, que en estos años han vivido con angustia y temor creciente ante el avance de la arrogancia disfrazada de humildad estudiada, ante la soberbia disfrazada de buenos sentimientos, ante la prevalencia del pensamiento único, ante la intolerancia maleducada y la famosa frase -que siempre queda bien en todo discurso- sobre la necesaria “redistribución del ingreso”. También es un día que debiera ser de profunda reflexión para quienes hasta ayer se creían los dueños absolutos de un Poder que les ha sido prestado, delegado, por los argentinos, para utilizarlo en beneficio del país y de su gente. Pero no, en vez de hacer eso avanzaban sobre las instituciones de la República, para imponer sus ideologías viejas, gastadas, del siglo pasado, mezcla de populismo conservador con aquel izquierdismo de los tiempos de la ya vetusta lucha de clases, aquella que ponía a todos contra todos y dividía al mundo en blanco y negro, en buenos y malos, en poseedores y desposeídos. Es un día en que posiblemente empecemos a dejar de viajar por el pasado reabriendo, innecesariamente, dolorosas heridas que empezaban a cicatrizarse, para volver a pensar que hay un futuro, incluso en la Argentina de las crisis recurrentes. Y es un día en que quizá comenzó la necesaria reconciliación entre el Senado y los ciudadanos de todo el país que los eligieron, luego de la desconfianza generada por el famoso affaire banelco, aquel generado por otro Senado, el de los sobornos, allí por el año 2001, donde un Vicepresidente de la Nación que entonces renunció (claro que hablo de Chacho Alvarez) como gesto de supuesta dignidad acaba de recibir un ejemplo de coraje y respeto a las más profundas convicciones de otro Vicepresidente de la Nación (hablo de Julio Cobos), que se la jugó pese a las insoportables presiones que ha recibido en este último mes por parte del kirchnerismo, cuando decidió ser él mismo. Las acusaciones veladas que muchos vimos anoche en vivo y en directo por parte del Senador Miguel Angel Pichetto son sólo una muestra de la tensión que debió enfrentar Cobos para llegar ayer a la encrucijada con la historia que la vida le puso por delante, y que resolvió como uno hombre de bien, inteligente y digno. Esta será una carta breve, me quedé hasta las cinco de la mañana pegado al televisor. Patricia Paltrow, allá en Nuíyork, Nuíyork, me acompañaba a la distancia. Estábamos a 5000 millas, más o menos, ella miraba TN en su laptop y yo en mi tele, mientras conversábamos por el Skype (con webcam, claro) y se nos mezclaban y acoplaban los ruidos del Congreso, nuestras voces hablando de lo que veíamos y los gritos de emoción de Paltrow ante lo que estábamos presenciando, en una especie de cómoda videoconferencia en nuestras lejanas camas. “Gordito –me decía-. ¿adónde estará el bufón del rey ahora (se refería al inefable y “siempre listo” diputado bonaerense Díaz Bancalari)?”. Y se reía con su sonrisa un poco de niña, un poco de mujer. Y seguía preguntando… “¿adónde estarán ahora Julio de Vido y el resto de los bigotudos del gobierno? ¿El Comandante Chávez los recibirá en Venezuela en caso de necesidad, flaquito, ahora que ya ni siquiera quiere bonitos cuasi soberanos de nuestro país porque se da cuenta que nadie más le quiere prestar a la Argentina de Kirchner?”. Siempre un poco exasperada, ella, ¿será tanto trabajar en la Calle de la Pared en estos meses? Amigos y no tan amigos. Estos son días en donde todos, todo toditos, estamos haciendo un curso intensivo de democracia, aunque nos falten varias materias todavía. Si miran las fotos de esta página verán la enorme muchedumbre reunida el martes pasado alrededor del Monumento a los Españoles, eran cientos de miles de argentinos muchos de los cuales no tenían nada que ver con el campo, y que estaban allí porque no querían más a los D’Elía, a las amenazas disfrazadas de bondad de Néstor Kirchner y “sus” hombres, a la memorable frase del célebre pensador Julio de Vido que dividía al mundo en blanco y negro (“no es tiempo para tibios, se está con nosotros o contra nosotras”), a las manifestaciones populistas de columnas de personas, más que de personas, convocadas por el matrimonio presidencial vía operativos choripán, para atemorizar a la gente y ponernos a unos contra otros, para hablar de conspiraciones que nunca existieron. Pero no eran sólo esas pulseadas mediáticas (en donde la libertad de expresión estaba ausente), no eran sólo apretadas de un gobierno que confundía firmeza con “delegación de poderes”. Era el avance del Poder Ejecutivo sobre el sector privado y la vida privada, sobre los jueces que se debían callar la boca y “cajonear” causas incómodas, sobre un Congreso que hasta hace un mes atrás no funcionaba, y cuando lo hacía refrendaba con su mayoría tejida pacientemente con favores y presiones las desprolijas leyes que escribían desprolijos funcionarios. Era la destrucción del Indec y de todo el sistema estadístico nacional, de modo de mentirle a la población (y a ellos mismos, que se creían las “estadísticas” de laboratorio del célebre pensador Guillermo Moreno respecto a la situación económica y social del país)… Amigos y no tan amigos. Los argentinos estamos aprendiendo el valor de la democracia, otra vez. Tenemos que reconocer que nunca fuimos muy democráticos. Tenemos que aceptar que la democracia volvió a la Argentina no tanto por mérito nuestro sino de Leopoldo Fortunato Galtieri, que intentando quedarse en el poder a los gritos (oia, como el mismo Néstor Kirchner) invadió las Malvinas y marcó el principio del fin, el derrumbe de aquel gobierno militar. Siempre me pregunté qué hubiera ocurrido si la Argentina recuperaba las Malvinas, algo improbable pero que muchos argentinos creyeron como posible en 1982. Y la respuesta nunca me agradó: Galtieri se hubiera quedado bastantes años en el poder, construyendo un populismo no muy diferente al que ha querido construir en estos años Néstor Kirchner, paradójicamente desde un extremo ideológico opuesto. ¿Aquí vale la frase los extremos se tocan? Pero esta vez es diferente. Lo que nos está ocurriendo es que estamos haciendo un curso acelerado de democracia, que incluye una comprensión profunda de principios y valores que ahora sabemos que no nos hacen bien, ni como personas, ni como sociedad ni como país. Estamos aprendiendo cómo somos y cómo quisiéramos ser, y dándonos cuenta dolorosamente que no sabemos votar, ni quejarnos, ni respetar, ni peticionar respetuosa pero firmemente a las autoridades para que hagan una verdadera y siempre postergada reforma política, para que puedan surgir los más aptos para gobernar, los mejores, los decentes. Nos hemos dado cuenta que el gobierno actual no surgió de ninguna interna, como la que acabamos de presenciar por ejemplo en los Estados Unidos entre los demócratas y entre los republicanos, sino que Cristina Kirchner fue elegida por el dedo mágico de su marido como candidata del llamado Frente para la Victoria, y esto tampoco es democracia. Nos estamos desayunando que en las listas sábanas venían escondidos, digamos de contrabando, hombres que no eran capaces de gobernarnos ni de gobernarse a sí mismos, sino de imponer sus ideas a cualquier precio, como lo acabó de demostrar ayer mismo el pobre Senador “Angel” Pichetto, que sin darse cuenta confesó todos estos hechos en la madrugada, en vivo y en directo, confundido, aterrado, desencajado, intentando “persuadir”, o imponerle más bien, sin éxito, al Vicepresidente Julio Cobos, para que votara como el kirchnerismo quería, como su jefe (que estaría dando órdenes a regimientos inexistentes) lo ordenaba, él, que tanto critica a los hombres de campo y se maneja como un viejo y conservador patrón de estancias de tiempos que ya no son. Es un día para sentirse tranquilos, en paz, hasta felices, con la sensación que es posible recuperar el futuro, con la convicción que nos hemos ganado, que nos estamos ganando, otra oportunidad, que esta vez no nos ha sido regalada ni por Dios ni por un militar mesiánico ni por un gobernante que debiera, como cuando uno va a sacar registro de conductor, hacerse un examen psicofísico, pobre, se lo ve fuera de sí, viviendo en la irrealidad, sufriendo cada vez que alguien lo contradice. Es más, todos los candidatos debieran hacerse, a partir de ahora, un examen psicofísico como condición para aplicar al trabajo al que se postulan. Esta nueva oportunidad la han ganado los argentinos, comenzando por una disputa económica del campo que terminó de mostrar las verdaderas formas e intenciones hegemónicas del gobierno nacional. Ganar a cualquier precio. Ponerlos de rodillas. Imponerse. Ganar aunque en el medio se destruya la economía. Ganar por capricho, por compulsión, por mantenerse en el poder como sea. Ganar como siempre quieren ganar los machos argentinos, pese a todo. Es un día para ser sentirse en paz, porque uno Senador llamado Emilio Rached, un santiagueño con honor, fue fiel a sus convicciones pese a las innumerables presiones que vino recibiendo ya en los días anteriores. Hoy lo dijo a su manera santiagueña, “lo que había hecho desde la tarde, era directamente apagar el celular”. Fue la manera que encontró el hombre para frenar a quienes desde su provincia y desde el gobierno nacional querían quebrarle la voluntad, o comprarla en cuotas o al contado. Ese es un héroe, un ejemplo, que merece nuestro respeto, simplemente por haber sido fiel a sus convicciones. Hubo hasta operaciones mediáticas: a las 3 de la mañana, más o menos, la televisión mostraba la tapa de algunos diarios de Santiago del Estero, titulando que los tres senadores de la provincia votarían a favor del Sí a la resolución 125. Fue otra forma de presión, para desacreditarlo y confundir a quienes estaban de un lado y del otro de la pantalla. Mientras, por las dudas, las cámaras de televisión clavaban la imagen en él por largos minutos, y lo mostraban sentado en su banca, con la cabeza abatida, presionándolo de un lado y del otro para intentar sonsacarle su sencillo secreto, que se guardó muy bien, sobre cuál sería su verdadero voto. Es un día para sentirse contento y leer o ver una y otra vez el discurso del Vicepresidente Cobos, un hombre que está muy lejos de ser como Daniel Scioli y como Chacho Alvarez, un hombre que tuvo el coraje de mirar las cámaras y hablar con el corazón, un poco tembloroso, sabiendo que estaba en la encrucijada de su vida y que a partir de allí sería o un hombre digno o un sometido más. Y eligió bien, y se explicó bien. Y no dudó pese a que se percibía que él mismo sabía la magnitud de lo que estaba haciendo y a quienes estaba desafiando. Hasta pidió perdón, al final, por si se estaba equivocando. La vida te da sorpresas. Amigos, con 500 hombres como estos podría construirse “un país en serio”, ese, el que publicita la propaganda oficial (“dime de que presumes y te diré de qué careces”). ¿Qué harán la Presidenta Kirchner y su marido, el jefe, en esa sociedad ganancial que tiene el poder en la Argentina, aunque mucho menos poder que antes? No soy optimista. Seguramente cuando se recuperen del shock habrá silencio de radio, como siempre, confiando y esperando que la gente no tenga memoria, tratando de no hacer olas o contraatacando con un súper plan de redistribución del ingreso más. Tratarán de hablar de democracia, de respeto, de tolerancia, de lo importante que es el campo, etcétera. Se mostrarán más humildes, más discretos, sin hablar de conspiraciones aquí y allá, sin buscar culpables aquí o allá. Pero ya saben mi opinión. Ni hace falta recordarles el cuento de la ranita y el escorpión. Pero la democracia es así y Cristina Kirchner debe terminar su mandato, no hay dudas de eso. Pero hoy es un día para confiar en nuestras fuerzas, en la capacidad de decir basta a los atropellos, en darnos cuenta que el curso intensivo de democracia lo debemos hacer todos, incluso los Kirchner. Quizá aprendan, ellos también, el profundo significado de palabras como dignidad, tolerancia, respeto a quienes piensan diferente. Quizá hasta Cristina Kirchner se atreva a confiar otra vez en Julio Cobos (que le habló, a diferencia de los sometidos que tiene alrededor) y se anime a viajar al exterior en alguna visita de Estado, dejándolo a él como Presidente Provisional. Ese será el test ácido. Me voy a descansar, ya les dije que no dormí, un abrazo. El Hombre Electrónico