Carta desde el ciberespacio número 207, del 2 de abril de 2009
Carta desde el ciberespacio número 204, del 5 de marzo de 2009
Pieter Bruegel, la Torre de Babel Capítulo I, crisis global, ¿qué crisis global? Ayer nomás el estudio Broda comenzó con su ciclo anual, como lo viene haciendo hace 22 años (una de las pocas “instituciones” estables que quedan en la Argentina) el primer miércoles de marzo de cada año. Estaba lleno de sus clientes, hombres de negocios, economistas, diplomáticos, los conocidos de siempre pero más. Ellos tampoco habían tomado demasiado sol este año (“es para cuidarse del sol, que viene muy fuerte, explican). Rosendo Fraga y Ricardo López Murphy hicieron sus disertaciones (la realidad política y la reflexión económica), en donde si algo quedó claro es que la estrategia de Barack Obama enfrenta mayores dificultades financieras, económicas, políticas y geopolíticas que las imaginadas inicialmente. La Obamanía se desinfló un poco, ante la magnitud de una crisis que empezó en los iuesei pero que se está potenciando en esta aldea global en donde nadie es inocente, hay que decirlo. Con respecto al capítulo argentino, ni hablar, para muchos la coalición kirchnerista cae en picada (“en el campo político se cree que ya no hay margen para Kirchner 2011 y que incluso el oficialismo puede perder las legislativas de 2009”, explicó Rosendo, aunque aclaró que “el ex presidente ha perdido la guerra., pero todavía puede ganar batallas”). Dicho crudamente, algunos peronistas no saben si ir o no ir al cementerio, y si entrarán o se quedarán afuera saludando a los pocos deudos. La experiencia indica que se quedarán afuera, como es la costumbre, pero algunos no se deciden y piensan que “todavía puede ser prematuro para la traición”. Pero todo aquello es irrelevante. Yo me había quedado pensando en aquella frase sobre la primera crisis global de la globalización que me deslizó Patricia así como al pasar, y Broda empezó como si ellos hubieran hablado un rato antes: con un cuadrito que decía más que mil palabras, revelando cómo ya en el IV trimestre del año pasado el mundo mostró un verdadero colapso en el nivel de actividad: no habló de un país, sino del mundo, claro, y si miran los datos en detalle (abajo) verán que asustan por dos razones. La primera, por la magnitud de la caída, y la segunda, porque se observa una sincronización en la caída y cómo la teoría del “desacople”, tan de moda el año pasado, sucumbió ante la realidad. Así, profundidad de la caída, la velocidad (acentuada porque estamos en un mundo online) y la sincronización de los hechos se están combinando para complicar el panorama y explicar porque el mundo está ante un problema diferente a los anteriores. “Esta crisis no es ni será algo parecido a la crisis del ’30, flaquito”, me decía Paltrow anoche, hablando por el skype. Yo le pregunté si será peor. “No -me respondió-, no debería ser peor, el mundo aprendió y está reaccionando globalmente para enfrentar la situación, encabezado por la visión global de los norteamericanos y los chinitos y sus decisiones concretas para ponerle un piso a la recesión. Que sea una crisis global no significa que sea peor, o más profunda, o más larga o más corta, sólo que será diferente, y el denominador común es que les pegará a todos, desde los euro-escleróticos de la UE hasta los europeos orientales, pasando por la paliza que están sufriendo países como Corea, Japón e incluso la Argentina (que sigue mirando para otro lado como si fuera a salvarse porque inventó la heterodoxia, jeje, inventariola)”. Eso me dijo, optimista, aunque tratando de observar los sucesos desde una perspectiva “cosmo” a lo que está ocurriendo en el planetita. Cuando me habla así, tengo que decirlo, me gustan aún más sus ojitos, y su mirada de “yo no fui” que es puro teatro para seducir, claro. Sabe hacerse la tontita como ninguna.
Fuente: Estudio Broda, ciclo económico marzo de 2009
Y justamente esta mañana, como si los bancos centrales le estuvieran dando la razón a Paltrow, y luego de los estímulos que planea China para su economía, trascendió que hasta el Banco Central Europea bajaría las tasas de interés de corto plazo a la tibia velocidad de Jean Claude Trichet (de 2% a 1,5% anual), mientras los ingleses iban a la ofensiva y las reducían hasta 0,5% anual, demostrando que por algo fueron los que inventaron el capitalismo salvaje. “Gordito –me dijo anoche en la cama, desde su Vaio hasta mi Dell, a 5000 millas de distancia, moroles-, lo que nadie se da cuenta aún es que estamos viviendo una época la humanidad nueva, diferente, y nos guste o no estamos globalizados, en las buenas y en las malas, en lo económico y en lo social, en las costumbres, en la comunicación instantánea, en las expectativas, en los hábitos, en las modas, y también en la forma de relacionarnos, hasta de amarnos o de odiarnos. De paso, ¿viste Babel de nuevo?”, volvió a preguntarme. Si la había visto, claro. Y luego de terminar de conversar con ella un rato más, y de hacer End con las compus, intenté con todos estos datos construir algunas certezas mínimas sobre lo que está ocurriendo. · La Argentina está sufriendo una crisis más profunda que lo esperado, porque acumula una serie de distorsiones en sus precios relativos que no ha resuelto a tiempo (dólar, tarifas, inflación de costos) y que la llevan a una estanflación en un mundo en deflación, con los famosos superávit gemelos en disminución acelerada. · En estos tiempos lo peor que uno puede hacer es engañarse, mentirse y mentir con las estadísticas. Sólo reconociendo a la realidad en vez de negarla se puede empezar a tomar medidas para evitar más efectos negativos. Y una vez que se acepta la realidad, habrá que tomar medidas desde una óptica menos ideológica y más objetiva, algo que no parece probable si se miran los comportamientos del pasado. · El recurso de echarle la culpa de todo lo que ocurre y ocurrirá a nivel doméstico a la crisis económico internacional es una excusa muy “oportuna” que el gobierno argentino está utilizando a todo o nada, pero que posiblemente no alcanzará para convencer a la gente. La crisis económica comenzó en la Argentina el año pasado, antes de la caída global y la gente lo percibe. Y el riesgo de perder totalmente la confianza, como le pasó al pastorcito, está a la vuelta de la esquina. · Los Estados Unidos no dejarán caer ningún banco más, y posiblemente ninguna gran empresa emblemática, y tienen claro que a diferencia de la crisis del ‘30 hay que usar a pleno la política monetaria y fiscal, y ya lo están haciendo. Los riesgos de una posterior inflación y de un endeudamiento fiscal inédito son exagerados. Los Estados Unidos tienen la máquina de hacer dólares, y de absorberlos cuando sea necesario. Y el actual endeudamiento fiscal se está tomando a tasas cercanas a 0%, lo que implica menores costos de cancelación futura que los que se creen. · El resto de los países están funcionando más y más sincronizadamente con esta estrategia y así como la crisis financiera y económica es global, la política económica empieza a tener también características globales. · El gran problema del mundo es de expectativas ferozmente negativas, con pánico y desconcierto ante una crisis inédita y desconocida. Los gurúes de todo el mundo, con sus pronósticos apocalípticos (dar malas noticias vende siempre más que dar buenas noticias), sólo alimentan estas expectativas negativas y llevan a un círculo vicioso hacia la caída que puede pronunciarse. Este es el gran riesgo: expectativas negativas que puedan profundizarse con comportamientos en manada. Como diría el rey de España, “¿por qué no te callas? Yo no sería contundente, no hay que callar a nadie nunca más, sólo hacerles un test de alcoholemia antes que se pongan a hacer pronósticos gratuitos por los medios. Capítulo II, Babel, ¿la primera película global? Armados con un rifle
dos niños marroquíes salen a cazar chacales para asegurar el bienestar de su rebaño de cabras. En el desierto, los niños dan rienda suelta a sus travesuras, son niños como los que vemos por la calle en Buenos Aires, aunque hayan crecido de golpe y sin dirección ni responsabilidad alguna, que en vez de haber sido educados han sido deseducados –o no educados- por padres ausentes, también como muchos niños argentinos.
Entre otras cosas estos niños deciden probar el rifle, pero la bala va más lejos de lo que ellos imaginaron, haciendo colisionar en un instante las vidas de cuatro grupos de personas, separadas en tres continentes: una pareja de turistas estadounidenses que se hallan atrapados en medio de un accidente que escapa al control de todos; una adolescente japonesa sordomuda; el padre de la anterior, quien era el dueño original del rifle y se lo regala al marroquí, y una niñera mexicana que, sin medir las consecuencias cruza la frontera con los hijos de los turistas estadounidenses que estaban a su cargo, desencadenado otra historia en la que ella misma pierde todo lo que había logrado en años de vivir en los EE.UU. Ninguno de los grupos de personajes conocerán nunca.
La película está basada en la Torre de Babel.
Carta desde el ciberespacio número 197, del 20 de noviembre de 2008
El auto DeLorean usado en “Back to the future”: ¿se lo habrá comprado
Néstor Kirchner para quedarse con las futuras jubilaciones
de los argentinos y usarlos como política fiscal expansiva en el año 2009?
Lo concreto es que la soja se cayó, bajó de precio, junto al barril de petróleo y tantos productos más que produce la Argentina.
Hay que agregar, para aclarar las cosas, que la economía Argentina ya se estaba desacelerando desde el segundo semestre del año pasado, mucho antes que la crisis global se desencadenara, para que no pueda decirse que todo lo que ocurre y ocurrirá es por mera culpa de la crisis financiera internacional, una tendencia habitual del actual matrimonio presidencial de echarle la culpa de todo a los demás, estén adentro o afuera, y de alucinar con conspiraciones que no existen ni aquí y ni allá.
La pregunta del millón es si por este cambio en la situación internacional el país está en condiciones de volver a sufrir una de las viejas restricciones externas como las descriptas por Marcelo Diamand para otro escenario. La respuesta es definitivamente sí.
Algunos números…
· El petróleo hoy costaba 50 dólares por barril contra 147 dólares que llegó a valer ayer nomás, hace apenas semanas.
· El dólar, que en el mundo estaba cayendo contra todas las monedas, comenzó a revaluarse y hoy vale algo más de 20% contra el euro, lo que llevó al resto de las monedas del mundo a devaluarse en una tendencia más o menos parecida, según el caso.
· La soja, el principal producto de exportación de la Argentina, llegó a valer 609,22 dólares el 3 de julio pasado, aunque hoy ronda 319 dólares, casi la mitad, y su tendencia es incierta porque la deflación no sólo ha llegado a los productos primarios sino a los industrializados, y ayer mismo el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos (que hace las estadísticas sobre inflación, entre muchas otras) reveló que el CPI (los precios minoristas de los EE.UU.) cayeron 1% respecto ala mes anterior, aunque si se mira en detalle buena parte de esta caída se explica por la caída en rubros como combustibles y transportes, aunque los alimentos también están impactando.
Con estos datos, las nuevas proyecciones de los economistas serios revelan que la Argentina está a un click de ingresar en una restricción creciente del sector externo. Por dos razones. Una, porque las exportaciones y las importaciones están cayendo y lo harán drásticamente en 2009. Dos, porque la falta de credibilidad generada por Néstor Kirchner y el Congreso Nacional con la confiscación de los fondos de las AFJP y su estatización, que apuntaba a tener fondos para mejorar el perfil fiscal del año próximo y quizá evitar un posible default, ha generado una corrida contra el peso que hace que los argentinos deseen, por las dudas, refugiarse, como siempre lo han hecho para defender su poder adquisitivo de su dinero, en dólares. Sólo un control de cambios desmesurado como el que pudo instrumentar Guillermo Moreno, el chico de los mandados de K, pudo aplacar esta tendencia, por ahora, claro. Porque la desconfianza es tal y la sensación de los argentinos que este gobierno es capaz de hacer cualquier cosa, que la batalla continúa.
Más cifras…
Para el consultor Federico Muñoz, el saldo comercial de 2009 se proyecta ya a 3.100 millones de dólares para el año 2009, un valor riesgoso y no sustentable si persiste la actual fuga de divisas generada por el mismo gobierno. Carta desde el ciberespacio número 196, del 13 de noviembre de 2008
Más esfuerzos para comprender el enigma argentino
Rompecabezas para armar

Die Argentinien Von Tato (Tato Bores antropólogo,
investigando cómo fue que desapareció la Argentina en el año 2400 y pico…Carta desde el ciberespacio número 195, del 6 de noviembre de 2008
Hola gente, amigos y no tan amigos. “Estamos en el horno”, como lo dice la frase que últimamente se puso de moda en la Argentina. Primero la usaban los adolescentes y luego comenzó a popularizarse, y aunque trato de imaginar cuál será la razón de su utilización masiva y cuál es el sentido mismo que está detrás de esta misma metáfora (que no parece referirse al calor), me resulta especialmente desagradable, imaginen porqué. Pero no quiero deprimirlos más, ya bastante lo están solitos, sin mi ayuda, lo sé, lo percibo, lo siento, lo he escuchado en estos días a mí alrededor en conversaciones con gente de todo tipo y nivel, gente pujante, gente luchadora, gente inteligente, gente digna, gente incluso indiferente, todos, todos se ven desolados, tristes, impotentes, como si en vez de una explosión a la que estamos acostumbrados los argentinos cada equis años se hubiera producido en el país una feroz implosión silenciosa que nos dejó atónitos, desarmados, incrédulos, desesperanzados y, duele decirlo, casi derrotados. Casi. Pero no del todo. Por eso, a mi me gusta más usar otra frase que es más poética, me gusta decir que estamos “solos en la madrugada”, será mi edad, será la nostalgia por aquella bella película española, seré que soy un optimista empedernido (aunque no suelo negar las señales de la realidad, el típico defecto de los optimistas) incluso en los peores momentos, aunque sea de madrugada y todo a mi alrededor se muestre absolutamente oscuro y desalentador. Será que es una frase menos agresiva, menos “perdedora”, más poética, más profunda. Será que no habla del clima ni del calor interno, ni de una actitud perdedora, ni de la impotencia, sino de la mismísima desolación que estamos sintiendo más y más argentinos a medida que se desencadenan hechos que nunca imaginamos que podrían ocurrirle a un país como la Argentina, ni a nosotros. Y no hablo de la elevada temperatura de estos días, ni de la crisis económica internacional que lentamente, con los sube y bajas obvios, empieza a llegar al fondo, aunque todavía no se note. De hecho, el mundo empieza a estar mejor desde que el martes los Estados Unidos, ese asombroso laboratorio de las cosas nuevas, dio a luz una nueva época que aún tampoco alcanzamos a vislumbrar en todo su significado. ¿Caída del imperio americano? Jeje, permitan que me sonría, se trata de un país que crece aunque esté en recesión, que se renueva a sí mismo cada día, que hace de la crisis una nueva oportunidad, el país que mejor ejemplifica el concepto de destrucción creadora. Ocurre que la madrugada es en sí misma un momento del día que finalmente termina siendo prometedor, porque preanuncia que comienza otro día, otro despertar, otra oportunidad. Sí, luego de la madrugada, allí nomás, viene el amanecer. Por eso me gusta más esa frase que aquella tan de moda de “estamos en el horno”, derrotista si las hay, conformista, perdedora, pasiva. Esto me lo enseñó Patricia Paltrow hace varios años, ante un momento triste e igualmente desolador por otras razones. “Flaquito –me dijo, abrazándome entonces-, amanece que no es poco”, y con ese comentario sencillo me dio una lección de esperanza inesperada (jugando con las palabras), ella, la supuestamente frívola y fashion mujer cosmo a la que sólo parecen importarle las sandalias de Prüne, los jeans viejos desflecados, tener los pies siempre impecables (no vaya a ser cosa que los necesite para algo) y la última colección de Victoria Secret para seducir y ser la más deseada. Y claro, las cotizaciones del Don Jones, su Mercedes nuevo y las flores que compra casi religiosamente todos los días para su departamento de Park Avenue adonde me quiere arrastrar para sacarme de esta Argentina que últimamente duele demasiado. Lo concreto es que, en apariencia, sólo en apariencia, los Kirchner se están recuperando, y renaciendo de las cenizas provocadas por el incendio que el mismo Néstor Kirchner provocara con sus actitudes prepotentes, aunque siempre disfrazadas de su amor por los queridos hermanos y hermanas desposeídos, latinoamericanos y blablabla… Pero no hay que confundirse. Es una apariencia, es otra Victoria a lo Pirro más grande que la anterior Derrota a lo Pirro, ya que van ganando a fuerza de más prepotencia entre los propios y los ajenos, y eso nunca se sostiene, de hecho los índices de popularidad confiables y una simple observación del estado de ánimo de la sociedad revelan que el descrédito del matrimonio presidencial ha aumentado hasta niveles épicos, y la confianza que despiertan sigue en caída libre. Y cada cosa que hacen los acerca un poco más a su triste y solitario final, para terminar la frase con unas palabras que ellos ni siquiera podrán apreciar en toda su dolorosa belleza. Así, sólo pueden enfrentar la crisis que enfrentan –y que disfrazan con pura cosmética) prohibiéndola por decreto, controlando todo más y más hasta que ya no puedan ni controlar a los controladores, que sin duda se les descontrolarán tarde o temprano. Para terminar con las frases, por ahora, no olviden que “oscuramente fuerte es la vida”, para recordar el título de un libro que leí hace unos años. Capítulo I, una democracia real y para admirar El martes estuve en los Estados Unidos por unas horas. Era el tradicional evento de las elecciones, que organiza la embajada en el Club Americano. Estaban todos, los unos y los otros, los partidarios de Obama y lo de McCain, aunque el clima era de alegría no importaba quien ganara. Era como la celebración de un rito, como el día de Acción de Gracias o las navidades que vemos siempre en las películas de Chevy Chase. Era la celebración de una democracia en serio, no de mentiritas como la democracia argentina, que sólo se maquilla para parecer lo que no es.
Chicago, 4 de noviembre de 2008, un millón de personas
lo esperan a Obama, sin pretender ni un choripán a cambio
Por supuesto la comida era la que debía ser ante una tradición así. Hamburguesas, hot dogs, pollo con esa salsa que no sé como se llama, pizza con el auténtico pepperoni, cocacolas y el infaltable pochoclo, mientras todos seguían por televisión, allí mismo, la evolución del conteo de votos. Mientras eso ocurría en la sucursal temporaria de los EE.UU. en Buenos Aires, mientras elegían a sus Presidente como lo hacen desde hace mucho más de un siglo un 6 de noviembre de cada cuatro años, puntualmente, mientras con la misma sonrisa los funcionarios de la embajada saludaban a sus invitados con una sonrisa y una broma inocente manifestando su buen humor, entraban y salían personajes que se hicieron de un rato para ir a saludar y compartir la celebración, como si aquello se tratara de un parto y estuviera naciendo un bebé. Y algo de eso había, de hecho, aunque no venía de París, sino que lo fabricaban solitos entre los estadounidenses de todos los colores y orígenes (los que votan y los que se abstienen de participar, otra forma de votar), pensaran lo que pensaran, liberales y conservadores, todos tolerantes, todos respetuosos de las idea de los demás, todos sin ofenderse si alguien pensaba algo diferente o llegaba vestido de manera ridícula. Todos, allí, tenían su lugar y eran bienvenidos si venían en son de paz, como luego lo destacara el mismo Barack Obama en su discurso de la madrugada, cuando estuvo claro que había ganado ante más de un millón de personas que lo habían esperado pacientemente en el parque del milenio, allí en Chicago. Demás está decir que tuve un ataque de envidia de la sana porque eso era una democracia en serio, que no se manifiesta solamente en las formas y cada cuatro años, votando, sino todos los días, con tolerancia, respeto por quienes piensan diferente, instituciones y poderes que funcionan y que no tratan de imponerse unas sobre otras. Pluralismo, que le dicen. Luego me fui, me volví al mundo subdesarrollado, sólo me bastó tomar el ascensor, bajar, salir de allí caminando por la calle Viamonte, y ver las discretas medidas de seguridad ante tanta envidia y tanto resentimiento que genera el “imperio americano” en nuestras sociedades subdesarrolladas, con bastante gente que ha crecido engañada, creyendo que el malestar nuestro se relaciona con el bienestar de ellos, una forma muy “cómoda” de no dejar nuestra adolescencia, una forma de no crecer de una vez y de no hacernos cargo de nuestro propio destino. Una manera de echarle la culpa de lo malo que nos pasa al resto del mundo, una costumbre muy kirchnerista por lo demás, aunque muy arraigada en la clase política que hoy, justamente, está votando un alevoso ataque a la propiedad privada y a las decisiones individuales al eliminar el sistema mixto de jubilaciones y destruir a las AFJP y, algo mucho más importante, nuestro derecho a elegir cómo queremos vivir. Y se dicen democratas… Y se llenan la boca hablando de respeto a las minorías y hasta felicitándolo a Obama. Capítulo II, una democracia formal que se parece demasiado a una dictadura del kirchnetariado Fue bastante rápido pasar del mundo desarrollado al subdesarrollo pleno. Sólo subirme al auto, arrancar, hacer unas cuadras y ver los carromatos de los pobres cartoneros que han sido convencidos que lo suyo es un trabajo verdadero, y no lo que realmente es, una ocupación indigna de revisar la basura y arriesgar la salud de ellos y sus hijos, “actividad laboral” que ahora hasta quiere “legalizarse”, institucionalizarse, como para aplicar nuestra vieja frase que dice “si hay miseria que no se note”. Mientras manejaba hacia mi casa, los seguros cerrados, las ventanas cerradas, en el silencio, atento y como siempre un poco inseguro mirando por todos los espejitos, mientras pensaba como nos gusta engañarnos a nosotros mismos y que nos engañen (¿será por eso que Guillermo Moreno tiene tanto éxito en hacernos fracasar?), sonó el celular, una de la mañana, era Paltrow desde su casa en Niúiork, Niúiork, en su cama, haciendo control de calidad, mientras seguramente comía pochoclo y miraba en su pantalla gigante todo lo que estaba ocurriendo en los Usas en aquel día tan particular. “Flaquito, hay mucho silencio –dijo-, seguro que estás yendo a tu casa en el auto. ¿Te aburriste del americanuai o no soportaste el ataque de envidia? ¿O comiste dos hot dog recargados, con tres cocacolas que no deberías tomar?” Yo sonreí, pensando cómo me conoce esa mujer que está a 5000 millas o más de distancia y parecía estar en el asiento de al lado tomándome la mano. Pero ella siguió hablando, ni me dejó responder: “Baibi, me acabo de romper un diente comiendo pochoclo, me duele, ¿no venís a consolarme? Necesito que vayas al dragstor a comprarme algo para el dolor”. Yo me reí, aunque realmente me hubiera gustado estar allí sino fuera que vivo aquí y que quiero ver en vivo y en directo el día después de mañana, cuando los K se vayan, más por mérito de sus propios errores que por un esfuerzo heroico de la oposición dividida, que está muy ocupada hablando mal del opositor de al lado en vez de advertir quien es el real oponente, en vez de olvidar sus diferencias y sus miserias para formar una Mesa de Enlace en serio y ponerse al frente de la amargura y desolación que sienten 9 de cada 10 argentinos que no usan jabón lux ni se sienten representados por nadie y se sienten solos en la madrugada. Pero Paltrow siguió hablando, igual, a veces suele no escuchar las respuestas mías a sus preguntas, casi como si fuera mi mujer. “Mirá, gordito flaquito, mientras espero que termine de ganar Barack y diga su discurso fundacional en Chicago ante millones de blancos, negros, amarillos, rojos, los siux que quedaron y los latinos chevere que en vez de envidiar al imperio se vinieron a construir su propio sueño americano, y hasta los yuppies que esperan que Obama les devolverá el trabajo en la calle de la Pared, me puse a buscar en el diccionario la palabra dictadura, ¿querés que te la lea?” Claro, le dije yo, sino me lo iba a leer igual y además me gusta escuchar a esa mujer dinamita disparando palabras y besos con la misma facilidad: “Dictadura –me leyó-: gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor, del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país”.
Ah, es una explicación para que la entienda cualquiera -le dije, irónico, algo que no le gustó, Obvio- con eso no se convence a nadie que Mister K es un dictador que, además, detenta un poder para el que no fue elegido, mientras se viste de camaleón y simula ser el primer demócrata y respetador argentino. Fijate que dice en dictador…”, le repregunté. “ya lo había buscado flaquito; en la época moderna, es la persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos extraordinarios y los ejerce sin limitación jurídica. ¿Eso no lo define a Néstor? Seguro que en su casa manda él y como su casa es Olivos, y desde Olivos se gobierna el país, por carácter transitivo él gobierna el país sin que nadie lo haya votado para hacerlo”. Yo pensé que el pochoclo le estaba haciendo mal a rulitos Paltrow. “Pato, en todo caso, más que un caso de dictador con eso tenemos aquí es un caso de machismo extremo. Es Cricri la que lo deja gobernar, la que le prestó o le regaló o le alquiló el bastón de mando”. “Ay hommos electrónicus, mejor seguí manejando, a ver si chocas y cuando te hacen el control de alcoholemia descubren que te tomaste tres cocacolas de las que te prohibió el médico. Cuando llegues a casa y estés en la camita llamame por skype, yo voy a tomarme un Tylenol Fuerte y lo sigo esperando a Obama, al menos él se va a dar cuenta en dos segundos que lo que hay en la Argentina es una dictadura del kirchnetariado”. Y me colgó el celular, claro, es lo que me hace siempre esa mujer, típico de las viejas ricas que ahorran hasta con los pulsos del celular. Pero mientras seguía yendo rápido por una avenida del Libertador casi vacía, pensé con dolor que ella tenía razón, que esto se parece cada día más a una dictadura dendeveras. La justicia hace lo que él quiere. Los medios de comunicación no muestran las manifestaciones de la gente y manipulan a los televidentes de manera vergonzosa para quienes dicen ser periodistas. Las estadísticas del Indek son todas mentirosas y no sabemos si adonde estamos parados, aunque lo intuimos, claro, y sólo vemos venir más pobreza, más desempleo, menos crecimiento, menos superávits gemelos, mientras Cricri, la vocera oficial de Néstor, dice sin inmutarse todo lo contrario. Hasta las reservas internacionales del BCRA empiezan a ser un dibujo más. Hasta el poder legislativo vota a libro cerrado lo que les dicen, un poco por obsecuentes, otro poco para no quedarse sin trabajo y otro poco porque en el fondo piensan como K y les encantaría que todo, todo, lo maneje el Estado. Y Guillermo Moreno, que ya se debe creer un prócer porque es el genio que lo controla todo, ahora también maneja el precio del dólar con su amable estilo “yo soy el que grita más fuerte”, mientras los empresarios se callan, se siguen callando, creyendo que por ellos no vendrán. Se ve que no leyeron el poema de Brecht. Con todo, pensé que esta vez Paltrow en parte se equivoca: en la Argentina no hay una dictadura del todo: muchos argentinos, aunque no lo admitirán, en el fondo piensan como los Kirchner y por eso los dejan hacer, dejan que los engañen con las estadísticas y con sus semiverdades, sea por comodidad, por bolsillismo, porque envidian y odian a los Estados Unidos, porque sueñan con un papá Estado que les resuelva la vida, porque se sienten un poco Maradona. Así que la responsabilidad es compartida. Y siguen soñando con la ley del menor esfuerzo, y avalando premios y castigos invertidos. Aunque cuando se de vuelta el péndulo esos mismos argentinos pensarán todo lo contrario y se irán a Miami o a Buzios a sentirse ciudadanos del mundo. Así que llegué a casa, subí, me metí en la cama, encendí CNN (hasta que a algún kirchnerista creativo se le ocurra sugerirle a los canales de cable que la eliminen de la grilla, claro para seguir viviendo con lo nuestro), y me puse a hojear el libro de Luis Rappoport que se presenta la semana que viene en la Biblioteca Nacional. Pero claro, ni con eso pude evadirme de la realidad: el argumento era el mismo: se llama “Intolerancia y transgresión “ y lo que intenta es explicar porqué somos como somos y porqué estamos como estamos desde una visión que analiza la evolución iberoamericana desde la conquista, que por alguna razón se llamó “colonización” (la cosmética como se ve viene de lejos). Que es lo que nos sigue ocurriendo, de hecho.
Eso es todo por hoy, recuerden cuando se sientan solos en la madrugada que al ratito llega el amanecer. Siempre. Ocurrió en España, hasta el franquismo tuvo su triste y solitario final y se cayó, solito, como el muro de Berlín, apenas hubo que empujarlo con un soplido.
Un abrazo, ajusten su cinturón de seguridad, si manejan no tomen, si toman no manejen. Y hasta la Victoria Secret.
El Hombre Electrónico
(políticamente incorrecto)









