Carta desde el ciberespacio número 180, del 17 de julio de 2008

Crecer de golpe (Palermo, martes 15 de julio de 2008)
Los desconocidos de siempre (Congreso, martes 15 de julio de 2008)

La vida de los otros

A la hora señalada
Solo en la madrugada (Senador Emilio Rached)
Momento de decisión Un curso intensivo de democracia

Hola gente, amigos y no tan amigos. Hoy es un día feliz para muchos argentinos, millones de argentinos, jóvenes y no tan jóvenes, del campo y de la ciudad, de arriba, del medio y de abajo, que en estos años han vivido con angustia y temor creciente ante el avance de la arrogancia disfrazada de humildad estudiada, ante la soberbia disfrazada de buenos sentimientos, ante la prevalencia del pensamiento único, ante la intolerancia maleducada y la famosa frase -que siempre queda bien en todo discurso- sobre la necesaria “redistribución del ingreso”. También es un día que debiera ser de profunda reflexión para quienes hasta ayer se creían los dueños absolutos de un Poder que les ha sido prestado, delegado, por los argentinos, para utilizarlo en beneficio del país y de su gente. Pero no, en vez de hacer eso avanzaban sobre las instituciones de la República, para imponer sus ideologías viejas, gastadas, del siglo pasado, mezcla de populismo conservador con aquel izquierdismo de los tiempos de la ya vetusta lucha de clases, aquella que ponía a todos contra todos y dividía al mundo en blanco y negro, en buenos y malos, en poseedores y desposeídos. Es un día en que posiblemente empecemos a dejar de viajar por el pasado reabriendo, innecesariamente, dolorosas heridas que empezaban a cicatrizarse, para volver a pensar que hay un futuro, incluso en la Argentina de las crisis recurrentes. Y es un día en que quizá comenzó la necesaria reconciliación entre el Senado y los ciudadanos de todo el país que los eligieron, luego de la desconfianza generada por el famoso affaire banelco, aquel generado por otro Senado, el de los sobornos, allí por el año 2001, donde un Vicepresidente de la Nación que entonces renunció (claro que hablo de Chacho Alvarez) como gesto de supuesta dignidad acaba de recibir un ejemplo de coraje y respeto a las más profundas convicciones de otro Vicepresidente de la Nación (hablo de Julio Cobos), que se la jugó pese a las insoportables presiones que ha recibido en este último mes por parte del kirchnerismo, cuando decidió ser él mismo. Las acusaciones veladas que muchos vimos anoche en vivo y en directo por parte del Senador Miguel Angel Pichetto son sólo una muestra de la tensión que debió enfrentar Cobos para llegar ayer a la encrucijada con la historia que la vida le puso por delante, y que resolvió como uno hombre de bien, inteligente y digno. Esta será una carta breve, me quedé hasta las cinco de la mañana pegado al televisor. Patricia Paltrow, allá en Nuíyork, Nuíyork, me acompañaba a la distancia. Estábamos a 5000 millas, más o menos, ella miraba TN en su laptop y yo en mi tele, mientras conversábamos por el Skype (con webcam, claro) y se nos mezclaban y acoplaban los ruidos del Congreso, nuestras voces hablando de lo que veíamos y los gritos de emoción de Paltrow ante lo que estábamos presenciando, en una especie de cómoda videoconferencia en nuestras lejanas camas. “Gordito –me decía-. ¿adónde estará el bufón del rey ahora (se refería al inefable y “siempre listo” diputado bonaerense Díaz Bancalari)?”. Y se reía con su sonrisa un poco de niña, un poco de mujer. Y seguía preguntando… “¿adónde estarán ahora Julio de Vido y el resto de los bigotudos del gobierno? ¿El Comandante Chávez los recibirá en Venezuela en caso de necesidad, flaquito, ahora que ya ni siquiera quiere bonitos cuasi soberanos de nuestro país porque se da cuenta que nadie más le quiere prestar a la Argentina de Kirchner?”. Siempre un poco exasperada, ella, ¿será tanto trabajar en la Calle de la Pared en estos meses? Amigos y no tan amigos. Estos son días en donde todos, todo toditos, estamos haciendo un curso intensivo de democracia, aunque nos falten varias materias todavía. Si miran las fotos de esta página verán la enorme muchedumbre reunida el martes pasado alrededor del Monumento a los Españoles, eran cientos de miles de argentinos muchos de los cuales no tenían nada que ver con el campo, y que estaban allí porque no querían más a los D’Elía, a las amenazas disfrazadas de bondad de Néstor Kirchner y “sus” hombres, a la memorable frase del célebre pensador Julio de Vido que dividía al mundo en blanco y negro (“no es tiempo para tibios, se está con nosotros o contra nosotras”), a las manifestaciones populistas de columnas de personas, más que de personas, convocadas por el matrimonio presidencial vía operativos choripán, para atemorizar a la gente y ponernos a unos contra otros, para hablar de conspiraciones que nunca existieron. Pero no eran sólo esas pulseadas mediáticas (en donde la libertad de expresión estaba ausente), no eran sólo apretadas de un gobierno que confundía firmeza con “delegación de poderes”. Era el avance del Poder Ejecutivo sobre el sector privado y la vida privada, sobre los jueces que se debían callar la boca y “cajonear” causas incómodas, sobre un Congreso que hasta hace un mes atrás no funcionaba, y cuando lo hacía refrendaba con su mayoría tejida pacientemente con favores y presiones las desprolijas leyes que escribían desprolijos funcionarios. Era la destrucción del Indec y de todo el sistema estadístico nacional, de modo de mentirle a la población (y a ellos mismos, que se creían las “estadísticas” de laboratorio del célebre pensador Guillermo Moreno respecto a la situación económica y social del país)… Amigos y no tan amigos. Los argentinos estamos aprendiendo el valor de la democracia, otra vez. Tenemos que reconocer que nunca fuimos muy democráticos. Tenemos que aceptar que la democracia volvió a la Argentina no tanto por mérito nuestro sino de Leopoldo Fortunato Galtieri, que intentando quedarse en el poder a los gritos (oia, como el mismo Néstor Kirchner) invadió las Malvinas y marcó el principio del fin, el derrumbe de aquel gobierno militar. Siempre me pregunté qué hubiera ocurrido si la Argentina recuperaba las Malvinas, algo improbable pero que muchos argentinos creyeron como posible en 1982. Y la respuesta nunca me agradó: Galtieri se hubiera quedado bastantes años en el poder, construyendo un populismo no muy diferente al que ha querido construir en estos años Néstor Kirchner, paradójicamente desde un extremo ideológico opuesto. ¿Aquí vale la frase los extremos se tocan? Pero esta vez es diferente. Lo que nos está ocurriendo es que estamos haciendo un curso acelerado de democracia, que incluye una comprensión profunda de principios y valores que ahora sabemos que no nos hacen bien, ni como personas, ni como sociedad ni como país. Estamos aprendiendo cómo somos y cómo quisiéramos ser, y dándonos cuenta dolorosamente que no sabemos votar, ni quejarnos, ni respetar, ni peticionar respetuosa pero firmemente a las autoridades para que hagan una verdadera y siempre postergada reforma política, para que puedan surgir los más aptos para gobernar, los mejores, los decentes. Nos hemos dado cuenta que el gobierno actual no surgió de ninguna interna, como la que acabamos de presenciar por ejemplo en los Estados Unidos entre los demócratas y entre los republicanos, sino que Cristina Kirchner fue elegida por el dedo mágico de su marido como candidata del llamado Frente para la Victoria, y esto tampoco es democracia. Nos estamos desayunando que en las listas sábanas venían escondidos, digamos de contrabando, hombres que no eran capaces de gobernarnos ni de gobernarse a sí mismos, sino de imponer sus ideas a cualquier precio, como lo acabó de demostrar ayer mismo el pobre Senador “Angel” Pichetto, que sin darse cuenta confesó todos estos hechos en la madrugada, en vivo y en directo, confundido, aterrado, desencajado, intentando “persuadir”, o imponerle más bien, sin éxito, al Vicepresidente Julio Cobos, para que votara como el kirchnerismo quería, como su jefe (que estaría dando órdenes a regimientos inexistentes) lo ordenaba, él, que tanto critica a los hombres de campo y se maneja como un viejo y conservador patrón de estancias de tiempos que ya no son. Es un día para sentirse tranquilos, en paz, hasta felices, con la sensación que es posible recuperar el futuro, con la convicción que nos hemos ganado, que nos estamos ganando, otra oportunidad, que esta vez no nos ha sido regalada ni por Dios ni por un militar mesiánico ni por un gobernante que debiera, como cuando uno va a sacar registro de conductor, hacerse un examen psicofísico, pobre, se lo ve fuera de sí, viviendo en la irrealidad, sufriendo cada vez que alguien lo contradice. Es más, todos los candidatos debieran hacerse, a partir de ahora, un examen psicofísico como condición para aplicar al trabajo al que se postulan. Esta nueva oportunidad la han ganado los argentinos, comenzando por una disputa económica del campo que terminó de mostrar las verdaderas formas e intenciones hegemónicas del gobierno nacional. Ganar a cualquier precio. Ponerlos de rodillas. Imponerse. Ganar aunque en el medio se destruya la economía. Ganar por capricho, por compulsión, por mantenerse en el poder como sea. Ganar como siempre quieren ganar los machos argentinos, pese a todo. Es un día para ser sentirse en paz, porque uno Senador llamado Emilio Rached, un santiagueño con honor, fue fiel a sus convicciones pese a las innumerables presiones que vino recibiendo ya en los días anteriores. Hoy lo dijo a su manera santiagueña, “lo que había hecho desde la tarde, era directamente apagar el celular”. Fue la manera que encontró el hombre para frenar a quienes desde su provincia y desde el gobierno nacional querían quebrarle la voluntad, o comprarla en cuotas o al contado. Ese es un héroe, un ejemplo, que merece nuestro respeto, simplemente por haber sido fiel a sus convicciones. Hubo hasta operaciones mediáticas: a las 3 de la mañana, más o menos, la televisión mostraba la tapa de algunos diarios de Santiago del Estero, titulando que los tres senadores de la provincia votarían a favor del Sí a la resolución 125. Fue otra forma de presión, para desacreditarlo y confundir a quienes estaban de un lado y del otro de la pantalla. Mientras, por las dudas, las cámaras de televisión clavaban la imagen en él por largos minutos, y lo mostraban sentado en su banca, con la cabeza abatida, presionándolo de un lado y del otro para intentar sonsacarle su sencillo secreto, que se guardó muy bien, sobre cuál sería su verdadero voto. Es un día para sentirse contento y leer o ver una y otra vez el discurso del Vicepresidente Cobos, un hombre que está muy lejos de ser como Daniel Scioli y como Chacho Alvarez, un hombre que tuvo el coraje de mirar las cámaras y hablar con el corazón, un poco tembloroso, sabiendo que estaba en la encrucijada de su vida y que a partir de allí sería o un hombre digno o un sometido más. Y eligió bien, y se explicó bien. Y no dudó pese a que se percibía que él mismo sabía la magnitud de lo que estaba haciendo y a quienes estaba desafiando. Hasta pidió perdón, al final, por si se estaba equivocando. La vida te da sorpresas. Amigos, con 500 hombres como estos podría construirse “un país en serio”, ese, el que publicita la propaganda oficial (“dime de que presumes y te diré de qué careces”). ¿Qué harán la Presidenta Kirchner y su marido, el jefe, en esa sociedad ganancial que tiene el poder en la Argentina, aunque mucho menos poder que antes? No soy optimista. Seguramente cuando se recuperen del shock habrá silencio de radio, como siempre, confiando y esperando que la gente no tenga memoria, tratando de no hacer olas o contraatacando con un súper plan de redistribución del ingreso más. Tratarán de hablar de democracia, de respeto, de tolerancia, de lo importante que es el campo, etcétera. Se mostrarán más humildes, más discretos, sin hablar de conspiraciones aquí y allá, sin buscar culpables aquí o allá. Pero ya saben mi opinión. Ni hace falta recordarles el cuento de la ranita y el escorpión. Pero la democracia es así y Cristina Kirchner debe terminar su mandato, no hay dudas de eso. Pero hoy es un día para confiar en nuestras fuerzas, en la capacidad de decir basta a los atropellos, en darnos cuenta que el curso intensivo de democracia lo debemos hacer todos, incluso los Kirchner. Quizá aprendan, ellos también, el profundo significado de palabras como dignidad, tolerancia, respeto a quienes piensan diferente. Quizá hasta Cristina Kirchner se atreva a confiar otra vez en Julio Cobos (que le habló, a diferencia de los sometidos que tiene alrededor) y se anime a viajar al exterior en alguna visita de Estado, dejándolo a él como Presidente Provisional. Ese será el test ácido. Me voy a descansar, ya les dije que no dormí, un abrazo. El Hombre Electrónico

Carta desde el ciberespacio número 179, del 10 de julio de 2008

Kirchner lo hizo: logró unir a toda la oposición, en su contra…
Cuando ganar significa perder
Amigos y no tan amigos. Hoy me siento optimista y la que está pesimista es Patricia Paltrow, muy ocupada en su buró de la Calle de la Pared ante la nueva paliza de los mercados iniciada hace unas semanas, que ya generó caídas del Don Jones, del Nasdaq o del S&P de entre 15 y 20%, afectando también a buena parte de los países emergentes. Hasta Brasil, la estrella de los últimos años, ha caído en porcentajes parecidos, ni hablar de China, que cayó más aún. ¿Toma de ganancias? ¿O hay un cambio de tendencia en marcha? Junous. ¿Por qué estoy tan optimista entonces?, preguntarán. Porque en unas semanas hice una date con Paltrow para vernos en alguna playa de México, huyo del frío, hace meses que no nos vemos con tanto alboroto aquí y allá, además, ya se sabe, soldado que huye sirve para otra guerra. En eso, simplemente, se basa mi optimismo, queridos chamacos. Paltrow, mientras tanto, ya comenzó a comprarse unas mallas enterizas y sus Victoria Secret que siempre usa como traje de baño, creasé o no. Y otras ropas, es lo que hace al mediodía cuando todos en su buró se van a comer su ensalada (la dieta está de moda en los Usas) y ella suele escaparse un rato por el Soho. Yo le dije que no hacía falta, que con sus camias blancas y sus jeans gastados y agujereados sigue siendo la más linda, esté adonde esté, y ella se ríe y me contesta que “ayyyy, gordito, tenía razón Shakespeare, el amor es ciego, hasta Borges veía más que vos”, un comentario raro en ella, una de las pocas mujeres seguras de sí misma que conocí en mi vida, que no se ven gordas, que no se ven feas en las fotos que les sacan, que se sienten queridas cuando son queridas, etcétera, etcétera, ya lo saben, la belleza es un estado interior. El comentario me llamó la atención, pero pensé que nueve meses de crisis financiera internacional la tienen agotada, sobretodo si se es como Paltrow, que quiere ganar siempre (pero no a cualquier precio, vale aclarar), y aunque hay que decir que ella lo consigue casi siempre, será también porque sabe perder y no se envenena ni sueña con conspiraciones reales o imaginarias. Sólo responde con aquella frase sabia del poema “If”, de Kipling, (http://www.youtube.com/watch?v=UMK3vezg6qA) , “si triunfo y derrota se cruzan en tu camino y tratas de igual manera a ambos impostores…”.
Capítulo I, la Argentina ya perdió otra oportunidad en el mundo
Amigos y no tan amigos, lamento decir esto, pero la Argentina ya perdió otra oportunidad de salir de su decadencia de décadas, de superar sus ciclos de stop-go. En este caso duele más, porque el daño ha sido autoinflingido por el piloto de la nave, y su copilota (con a, para que no se enoje la Señora), quienes por empecinarse en ganar a cualquier precio y ver de rodillas a los hombres del campo, no sólo lograron matar, o herir al menos, a la famosa gallina de los huevos de oro (leasé el sector más competitivo de la Argentina) sino que lograron todo, absolutamente todo, todo, lo que querían evitar. Ejemplo 1: perdida de popularidad a niveles de “pato rengo”. Ejemplo 2: más inflación y más pobreza, aunque en el gobierno no se quieran dar por enterados, enamorados como están del diario personal que algún publicista genial les escribe todos los días a modo de valium. Ejemplo 3: una economía que se ha frenado no sólo en el campo, no sólo en los pueblos que viven del campo, sino en las grandes ciudades, en que las decisiones de consumo se han minimizado y las pocas decisiones de inversión se han postergado hasta nuevo aviso. Ejemplo 4: el boom de la construcción de los últimos cuatro años se ha interrumpido, y va camino a convertirse en una burbuja que podría explotar, algo que es el destino inexorable de las burbujas. ¿Quién será el próximo? ¿La industria automotriz?
DBA = indicador sobre precios de los principales granos
SPY= indicador sobre más importantes acciones del S&P
¿Por qué la Argentina ya perdió su nueva oportunidad? Por dos razones, la internacional y la interna. Respecto a la primera, ustedes recordarán (¿recordarán?) que hacia abril de 2006 (hace dos años y dos meses), en la carta desde el ciberespacio número 86 sostuve que la teoría del Deterioro Secular de los Términos del Intercambio desarrollada décadas atrás por el profesor Raúl Prebisch comenzaba a demostrar una importante discrepancia con los nuevos datos que mostraba la realidad. En concreto, la suba de los precios de los commodities, de todos los commodities, empezaba a mostrar una fuerza que parecía escapar a las reglas del juego de un ciclo económico de precios internacionales más, para convertirse en una nueva tendencia, gracias a lo creciente demanda doméstica de países como China e India. A eso se sumaba la crisis de los combustibles no renovables y los planes que hacían los países agrícolas más importantes (como los Estados Unidos y Brasil, por ejemplo) para la producción de los llamados biocombustibles. Dicho crudamente, se estaba agregando un mayor consumo, o la curva de demanda de productos primarios se estaba desplazando hacia “la derecha de su pantalla”, mientras que la curva de oferta de aquellos productos se movía, pero a una velocidad bastante más lenta (inversiones productivas insuficientes ante la ausencia de un clima de negocios seductor para el sector privado). Asi, subían los precios. Esto, que en la Argentina se dio en llamar “el viento de cola”, era una de las razones que estaba detrás de una economía que crecía al 9% anual, primero por recuperación luego de la gran depresión de 2001 y luego por la feroz mejora en las cotizaciones internacionales. El entonces Presidente Kirchner no se conformó con eso, insaciable como es, así que adicionalmente le agregó a estos poderosos motores de esta potente recuperación un componente de promoción del consumo interno al más puro estilo keynesiano (más gasto público, tasas de interés negativas, una política de ingresos acelerada). Lamentablemente lo hizo cuando la economía comenzaba a trabajar a pleno, con lo que ya en 2006 volvieron a la Argentina las presiones inflacionarias que tanto había costado dominar en la década del noventa. Quien provocó la inflación, claramente, fue el mismo gobierno, fue el mismísimo ministro de Ekonomía, quien desde entonces quiso hacer crecer a la economía bastante más rápido de lo que era técnicamente posible. Pero volvamos al mundo por un momento: como todas las tendencias globales en un mundo on line, que demora segundos en tomar decisiones de manada y pasarse de una punta a la otra, los precios de los commodities podrían haberse “pasado de vueltas” desde mediados del año 2007, ya que a la crisis financiera internacional le siguió una huída de los ahorristas que antes compraban acciones, para dedicarse a comprar commodities, alimentando una nueva burbuja. Salía la burbuja inmobiliaria, entraba la burbuja de los precios primarios, algo que hasta el día de hoy se mantiene, aunque nadie se a dedicado seriamente a cuantificar la magnitud de esta burbuja especulativa innegable. El gráfico de arriba revela, con todo, que los precios de los productos primarios (dejando afuera de esto al petróleo) habrían tocado un techo hacia marzo del año pasado, que fue consistente con la salida de los inversores desde las acciones tradicionales hacia la compra de todo los productos que se parecieran a la soja, el trigo, el maíz, el arroz, las carnes y el resto de las materias primas alimenticias, ante la idea de que el mundo viviría una hambruna al estilo de las descriptas hace más de un siglo por Thomas Malthus. El gráfico referido muestra dos cosas más. La primera, que los recursos financieros para financiar la burbuja de los commodities salieron de Wall Street. Los muchachos vendían stocks y compraban futuros de commodities, mientras Paltrow estaba feliz, ganando comisiones a lo pavo. Fue allí que cambió algunas cosas, como su departamento en Park. Ave y el Mercedes, claro, cuando ella sale de shopping no cambia el modelo de celular o se compra una palm o una pantalla de LCD de 42 pulgadas. Lo segundo que muestra el gráfico es que hacia marzo pasado los commodities dejaron de crecer, salvo hacia junio de 2008, que volvieron a subir, pero eso se debió a la inestable Argentina y a la política económica de Kristina Kirchner, que le echa la culpa de la timba a los capitales financieros internacionales cuando quien inició esta nueva escaladita fue casualmente nuestro país. Vale aclarar que además de algunos problemas climáticos en los Usas que acentuaron la tendencia, la Argentina es el tercer exportador mundial de soja y salió parcialmente del mercado por la genial idea de su marido Néstor de “ganarle” al campo, sin darse cuenta que en este caso, ganar significaba perder, como ya se está verificando. Primera conclusión: en el mundo sin duda hay una mayor demanda de commodities y esto ha venido para quedarse hasta que se produzca una nueva revolución verde que aumente la oferta de alimentos de manera potente, como ya ocurrió en el pasado. Pero cuidado, los mercados se han “pasado de rosca”, como decimos en el bar de los Trufos, y la burbuja, inevitablemente, reventará, más tarde o más temprano. Y aunque la teoría de Raúl Prebisch no volverá, sí se avecina un ajuste a la baja de los precios de los commodities, cuando los muchachos de la Calle de la Pared decidan que ya está, que ya fue suficiente, y se vuelvan en manada a comprar GE, IBM, Citigroup, DuPont, no digamos GM para no exagerar, pero si Microsoft, todo el Nasdaq y hasta un poco más de las famosas punto.com. En ese momento, ¿hace falta decirlo, los famosos pilares del modelo K de los superávit gemelos y las supuestamente poderosas e imbatibles reservas internacionales del BCRA comenzarán a achicarse. De hecho, ya está ocurriendo.

Beep beep y el Señor Koyote, cavilando sobre sus supuestos éxitos

Capitulo II, un curso de democracia acelerado Hay un libro, un clásico, que les recomiendo. Se trata de “Las consecuencias económicas de la Paz”, del maestro John Maynard Keynes. No se consigue, el ejemplar que yo tengo no se lo presto ni siquiera a Paltrow, imagínense, aunque si puede leerlo a la noche cuando viene a Buenos Aires y se queda a dormir en casa, aunque por alguna razón siempre llega a la página 3 y más tarde me pide que le cuente las conclusiones (es un poco ansiosa esta mujer). Pero quién más debiera leer ese libro, ya que le gusta tanto Keynes, es el mismísimo Néstor Kirchner, porque representa una buena metáfora sobre los riesgos de ganarle al enemigo, pero no sólo ganarle, sino luego no descansar hasta ponerlo de rodillas. Nunca es bueno imponerse ni ganar por paliza, le pueden preguntar a cualquier hombre golpeador. En concreto, lo que sostuvo Keynes en aquel pequeño libro clásico, es que el intento de cobro de las reparaciones de la primera guerra que los franceses y sus amigos aplicaron a los destruidos, devastados, agotados alemanes, tarde o temprano podría generar tanto odio, tanto malestar, tanto dolor y humillación, que lo que terminaría generando serían las semillas de una próxima guerra mundial, cosa que ocurrió con el surgimiento del nazismo y el posterior deseo de venganza de los alemanes, que no sólo habían perdido la primera gran guerra, sino que luego fueron ferozmente humillados por los vencedores, generando el resentimiento que diera origen a la segunda guerra mundial. Vale recordar que Keynes fue uno de los negociadores del Pacto de Versalles, y explicó entonces que “lo importante no era exigir reparaciones a los alemanes, sino reconstruir la economía europea”. Nadie lo escuchó entonces, así que renunció a Versalles y se fue a escribir su librito anticipatorio de un orden mundial agonizante.

Fuente: Ambito Financiero
La metáfora de Keynes es valiosa, es una enseñanza que nadie debiera desconocer. En estos días en que el Kirchnerismo le quiere ganar o ganar al campo, sin términos medios, cueste lo que cueste, caiga quien caiga, y por goleada, para derrotarlo, ponerlo de rodillas (mientras obviamente todos los hombres que se escriben con K hablan de paz y democracia, de instituciones y respeto y pluralismo), los argentinos ya han percibido que lo que el Kirchnerismo (más allá de lo que expresen delante de un micrófono) no está tratando de lograr un acuerdo en donde no haya ni vencedores ni vencidos (la frase de Urquiza luego de ganar la batalla de Caseros). Están tratando de ganar por demolición, hasta el punto que el mismo K no se ha dado cuenta que él será el primer perdedor, junto a su mujer, de esta contienda deportiva y caprichosa a todo o nada iniciada y fogoneada por él. Las encuestas ya revelan que está cada día más solo. Para tener que obtener la mitad más uno de los votos en el Congreso, tanto en Diputados como en Senadores, negocia, presiona, promete obras, todo, todo, con tal de ganar. Sin darse cuenta que cuanto “más gane”, cuanto más destruya a su adversario, más problemas tendrá luego él como político, y la economía, que ya muestra el enfriamiento tan temido. Y el daño no se lo generará ninguna conspiración, sino él mismo, cuando quienes hoy le prometen amor mañana le paguen con su misma moneda y lo dejen solo, inmensamente solo. Epílogo Yo dije al principio de esta carta que soy optimista. ¿Por qué? Simple. Durante años algunos pocos argentinos hemos escrito, dicho, comunicado, sobre el riesgo que corría la República en la medida que el poder ejecutivo y su afán hegemónico estaba anulando, una a una, a las demás instituciones. Se puede hacer una larga lista. La justicia. El Congreso, que no funcionaba hace meses y meses, y persiste en los mismos vicios de “obediencia debida” de otros tiempos. La libertad de prensa, siempre presionada por el matrimonio presidencial y sus satélites. El no cumplimiento de las leyes, el creer que se puede cambiar las reglas del juego todas las semanas, el imponer una tasa baja de inflación por decreto y otras estadísticas (destruyendo a otra gran institución como lo era el Indec). Y más, mucho más. ¿Y entonces por qué el optimismo? Porque así como en el mundo los mercados de commodities se pasaron de vueltas, en la Argentina Kirchner hoy ocurren dos cosas. La primera, que el abuso del poder hegemónico ha llevado la situación a un nivel que ven claramente todos los argentinos que son capaces de ver la realidad sin engañarse, incluso aquellos que decían que “las instituciones no importan”. La segunda, que esos mismos argentinos que protestan y se quejan masivamente a través de manifestaciones, cacerolas y hasta las encuestas que no mienten, se están dando cuenta que no se puede vivir en medio de una prepotencia disfrazada de humildad, redistribución para los más pobres que ya no llega y discursos llenos de buenas intenciones. La democracia y el respeto empiezan a ser deseados profundamente. Es posible que algunos Senadores de la Nación, votados por los argentinos, voten como en Diputados, aprobando la famosa resolución 125. Es posible que quizá antes de votar, tengan un minuto de lucidez y se crucen con un espejo, y se miren los ojos, y se pregunten “¿Cómo llegué hasta aquí?”, y recuperen su dignidad perdida. O quizá ella no ocurra. Junous. Lo que queda debiera comprender Kirchner, se lo digo de onda, como dicen los chicos, es que en este caso, como en el famoso libro de Keynes, ganar significa perder. Un abrazo, El Hombre Electrónico

Carta desde el Ciberespacio número 178, del 3 de julio de 2008

La Argentina sigue retrocediendo…
Mientras Colombia sigue avanzando

El nuevo mapa de América latina

Hola gente, amigos y no tan amigos. Ayer me llamó Patricia Paltrow desde su buró de la Calle de la Pared. Estaba llorando, lagrimeando, y yo, que no entendía qué le ocurría, me asusté. “¿Bernanke bajó otra vez las tasas?”, “la soja ya llegó a 700 dólares en Chicago gracias a otra táctica genial de Kristina”, le pregunté, tratando de comprender ese estado de fragilidad de Pato, en donde su rol de mujer cosmo, globalizada, ganadora y exitosa, le deja lugar a veces a una mujer de una enorme fragilidad. Debo aclarar que no soy bueno para las adivinanzas, y que una mujer llorando me puede. Pero no, no lloraba de tristeza, sino de alegría. Me contó la buena noticia; que el Gobierno Colombiano, con sus fuerzas armadas, habían liberado a Ingrid Betancurt luego de más de 6 años de vivir en el inmenso campo de concentración bananero en que se ha convertido parte de la selva de aquel país. Junto a ella, los muchachos del Ejército se trajeron a otros 11 prisioneros colombianos (la mayoría de ellos policías y oficiales militares), y de paso, liberaron a tres ciudadanos norteamericanos que estaban allí de rehenes, también hacia tiempo. Hasta una especie de coatí, o alguna criaturita de Dios de ese estilo, se trajeron los muchachos del Ejército. Claro, era la mascota de uno de los soldados, que no se quiso desprender de ella luego de tantos años de convivencia selvática. Eran las 17 horas, más o menos, y Paltrow seguía llorando feliz, conmovida por lo que comenzó a verse por las cadenas de noticias sobre las características de esta operación “cero bala, cero muertes” que elevaron a los servicios de inteligencia colombianos y a sus fuerzas de seguridad al nivel top ten mundial de los operativos militares de rescate, junto con la Mossad, el MI5 y otros pocos grupos de elite profesionales.

Ingrid Betancurt recién aterrizada en base militar colombiana, luego se ser rescatada, acompañada de su madre y el ministro de Defensa

Yo estoy en cama hace dos semanas con una bronquitis de aquellas, así que una de mis actitividades habituales de estos días es mirar televisión (de paso les anticipo que esta carta será muy breve, en honor a los sucesos mencionados). Dado este detalle, me dediqué a mirar televisión desde aquel momento en que me llamó Pato hasta la madrugada. Debo decirles que no podía dejar de admirar lo que veía, de envidiarlo sanamente. No podía dejar de emocionarme y llorar como un tonto cada vez que Betancurt hablaba (ya libre) con su sencillez, humanidad, inteligencia y ahora una pizca de sabiduría que se trajo de la selva junto a su diccionario y su cepillo de dientes (y cero síndrome de Estocolmo afortunadamente, hay que decirlo). No pude dejar de admirar la brillantez y la aparente sencillez del operativo militar al que se dieron el lujo de llamar “Jaque”, demostrando con ello adónde apunta esto. Hubo allí, en las sucesivas apariciones de prensa de los rescatados, algunas desprolijidades, apurones, momentos tensos, otros cansadores, pero todo quedaba como limpio y purificado cuando la Dra. Betancurt, otra vez, tenía que contar parte de la dolorosa historia vivida. Y estaba radiante. Y no ahorró adjetivos ni para los militares ni los funcionarios ni para el mismísimo Presidente Alvaro Uribe. Un hombre no muy grande físicamente, muy prolijo y respetuoso, quien debajo de su trajecito de juez siempre prolijo parece guardar la energía, la dignidad y el coraje que ya muchos, pero muchos, dirigentes políticos argentinos quisieran tener aunque sea en un porcentaje del 5%, para no exagerar demasiado... Recordé entonces un mediodía de hace 4 años en que salíamos del ciclo económico del Ciclo Broda y estábamos haciendo los comentarios de despedida de una reunión que había sido muy crítica porque acababa de aparecer el tema Axel Blumberg en escena. En Cerrito y Viamonte, en la vereda, estábamos Broda, sus hijas Vanessa y Andrea, Ricardo López Murphy y no recuerdo quien más. Y comenté, de puro inocente y desinformado que soy, que “en el tema secuestros empezábamos a estar peor que en Colombia”. No recuerdo si Vanessa, o Andrea, una de ellas, me miró enojada y me corrigió: “no te equivoques Daniel, Colombia es un país que está mejorando la calidad de sus instituciones y enfrentando con la ley en la mano al terrorismo de las Farc". Y me explicó lo que estaba ocurriendo en Colombia y que yo desconocía, y que de alguna manera acaba de cristalizar luego de años de trabajar estratégicamente para el futuro, para llegar adonde acaban de llegar, que es a un éxito militar sin precedentes, sin heridos, sin disparar una sola bala, sin venganza con los que quedaron de las Farc en aquel campamento selvático y desorganizado adonde llegaron, aterrizaron, cargaron a sus rehenes y se fueron 21 minutos después. El nuevo Mapa Y anoche, a las dos de la mañana entendí que está pasando y lo que vendrá. La CNN seguía con la cobertura impecable de todo lo que estaba ocurriendo. Transmitían una larga, curiosa y también emotiva reunión presidida por Alvaro Uribe en persona, quien con respeto y admiración, hizo contar a cada uno de los militares que estaban allí cuál había sido su misión, agregando comentarios para hacer clara la película de lo que había ocurrido y elevando respetuosamente y sin olvidar que era el Presidente y el jefe de todos aquellos hombres. Estaban allí también los 12 rescatados (los norteamericanos ya iban hacia Home sweet home), y cada uno de ellos contó quién era, su experiencia, su alegría de estar allí y no en la selva, y todos mostrando cómo había sido su propia película en aquellos 15 minutos de fama. Los tipos regalaban dignidad por los cuatro poros, algunos no sabían expresarse, pero quedó claro eso, que la dignidad fue la materia prima que los salvo de quebrarse. Todos. Desde Ingrid Betancurt hasta el último soldadito. Era para llorar, pero de alegría, y de hecho mientras veía esto estaba conectado con Paltrow que estaba en su casita de Niú York, Niú York, íbamos comentando todos aquellos sentimientos que nos despertaba lo que estábamos viviendo. Lo primero que entendí anoche es que el 11 de septiembre de 2001 algo nos pasó a cada uno de nosotros, habitantes de este mundito globalizado. En mi caso, yo envejecí unos años y perdí parte de la confianza en el ser humano y en el futuro. Fue en el exacto momento en que veía como la Torre Dos (creo que esa fue la primera en caer) se desvanecía ante nuestros ojos y se derrumbaba para siempre un símbolo claro de la modernidad. Pronto habrá un edificio mayor aún en su reemplazo, pero mi sensación fue esa: si había seres humanos capaces de matar con esa crueldad, de usar un avión comercial como arma de guerra, el precio del futuro y de la vida misma acababa de ser severamente devaluado. Y ayer, repentinamente, me ocurrió el proceso inverso. Escuchando hablar con su frescura y sabiduría a Ingrid Betancurt ante los periodistas (les recomiendo este video corto http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1026964) sentí que volvía a creer. Y viendo y escuchando a aquellos militares capaces de un operativo como el “Jaque”, y a los rescatados, sentí que empezaba a creer nuevamente en el ser humano. Podrá parecerles una desmesura lo mío, ¿qué son 3000 muertos contra 15 personas? Y sin embargo, la señal de respeto a los derechos humanos, de valentía, de felicidad no escondida, de orgullo bien ganado que exhalaban aquellos militares habitualmente duros y anoche emocionados como todos, la manera sencilla con que Uribe construyó una “película” para explicarle al mundo lo que había ocurrido. Los tipos venían de jugarse la vida, y no se abusaron de la ventaja que les daba el campamento que quedaba solitario para terminar con los dementes y delincuentes de las Farc. Pudieron convertirse en caníbales, como sus enemigos, pero eligieron no hacerlo. Eligieron seguir siendo seres humanos. Los argentinos, los de un lado y del otro, debiéramos aprender esa lección, de paso. Eso, eso, es lo que me devolvió la fe que había perdido el september eleven.

Pudieron convertirse en caníbales, como sus enemigos, pero eligieron no hacerlo. Eligieron seguir siendo seres humanos

Lo segundo que entendí es sencillo, tan obvio, que en dos líneas se explica. América latina cambió ayer definitivamente. De un lado quedaron los países que miran hacia delante, hacia el progreso y la civilización. Allí están Chile, Perú, Colombia, Brasil, México, Panamá, Uruguay y posiblemente Paraguay, además de la gran mayoría de los pequeños países de Centroamérica (seguro me olvido de alguno). Del otro lado quedaron debilitados, sin palabras (aunque ya inventarán algo para autoconvencerse) los cuatro chiflados. Chávez con su revolución fuera de época y de moda. Evo Morales, que por ahora casi logró llevar a su nación al desmembramiento. Ecuador, un clon de Chávez, y ambos hasta hace pocas semanas defensores de las Farc.

Y claro está, queda la Argentina, cuya sociedad lucha por mantener la dignidad frente a un gobierno ganancial que ni entiende el sencillo significado de esa palabra, dignidad, ¿hay que decirlo?, tan ocupado como están en inventarse una realidad a su medida y llamarla presuntuosamente "la verdad" (¿será un síntoma de locura?), y creer que es su único dueño, y creer también que el poder de la democracia es un atributo divino que les da carta blanca para hacer cualquier cosa, aunque sea antidemocrática.

Como lo dirían mis amigos del bar de los Trufos, aquellos que siguen teniendo principios, “esta vez ganaron los buenos”... Esa es la buena noticia.

Néstor Kirchner y Hugo Chávez rumbo a la selva para intentar salvar a Ingrid Betancourt, seis meses atrás

Amigos y no tan amigos, para terminar, a partir de ahora seguirán recibiendo mis cartas como todos los jueves, pero además tendrán la posibilidad de consultar algunas cartas anteriores, y dejar allí sus opiniones, en el blog que me construyeron desde EEUU mi hija Mariana y su novio Gastón, de regalo del día del padre. Fue un regalo inesperado, conmovedor, quitándole tiempo a sus propias actividades. Y eso, también, fue otra de las cosas que me hicieron pensar con mayor confianza en el futuro, en un mundo que está empujando a alguna juventud a vivir el momento, ya que no creen en la palabra mañana. El link, para que pongan en su lista de favoritos, es, obviamente… http://www.elhombreelectronico.blogspot.com/ Un abrazo, El Hombre Electrónico

El riesgo de confundir la realidad con el relato (Carta 177, 9 de junio 2008)

¿Una foto? ¿Una pintura? Iman Maleki, artista iraní


REALIDAD VERSUS RELATO

Daño colateral


Hola gente, amigos y no tan amigos. En estos días nos divertimos mucho con Patricia Paltrow, pese a que hace dos meses que no nos encontramos “en vivo y en directo”. Ni ella vino a la Argentina, porque está demasiado ocupada en su buró de la Calle de la Pared con la volatilidad de los mercados, ni yo fui a Park Ave. a que me haga un poco de mimos, porque la realidad argentina me tiene atrapado. Las relaciones cosmo son así, complejas, distantes, distintas, aunque a veces maravillosas, porque la ventaja es que cuando uno finalmente tiene la ocasión de hacer una Date, los encuentros suelen ser felices, alegres, mágicos.


Por lo demás, la red es imparable y vivimos permanentemente on line, y eso es un nuevo estilo de las relaciones humanas (y a veces inhumanas) del que poco se ha hablado, y que merece una carta desde el ciberespacio completita, pero no será hoy.
Es que los Kirchner (Alicia en el país de las Maravillas y el señor Coyote persiguiendo, siempre sin éxito, al correcaminos) nos tuvieron muy ocupados a todos nosotros (lo queramos o no) con su utilización intensiva de los diversos canales de que disponen para comunicarse con su querido pueblo, según no dejan de decirlo, y de paso amedrentar a los asustadizos, clientes, televidentes y más aún, a su propia tropa, que comienza a dejar de tener comportamientos de manada para despabilarse, reunirse, hablar en voz baja y hacer lo que mejor saben hacer, que es cambiar de jefe cuando las encuestas empiezan a mostrar que “Houston tenemos problemas”. Ya lo saben, vivimos en una democracia de encuestas. ¿Quién será el próximo Bwana?, no dejan de preguntarse.
¿Cómo nos divertimos? En general por la noche, luego de cenar, luego de nuestras respectivas actividades, simplemente jugamos a “estar juntos”. O estamos juntos virtualmente, mejor dicho, y hablamos durante horas mirándonos los ojos con la webcam, nos contamos las cosas que nos ocurrieron en el día, planificamos futuras vacaciones, comentamos si Obama sí u Obama no, si finalmente Ben Bernanke subirá pronto o no tan pronto las tasas de corto plazo ante la aceleración de los precios del petróleo y los otros commodities desbocados gracias al clima de los Estados Unidos o las travesuras de la Argentina (que salió del mercado de granos e hizo subir los precios de la soja en Chicago). Nos pasamos poemas de Borges, nos preguntamos por aquel poema misterioso supuestamente de él (Yo que tantos hombres he sido/ no he sido nunca/ aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach), y todas esas cosas que son las diferentes formas del amor. Claro, últimamente las travesuras de la Argentina son el top ten de nuestras discusiones, siempre alegres, a pesar de todo.
Pero cuidado: nunca confundimos la realidad con nuestras ilusiones o deseos. Para nosotros, “la realidad es la realidad”, y sabemos que estamos a unas 5000 millas de distancia. De hecho en las últimas semanas hemos conversado mucho sobre el significado de vivir en la realidad o imaginársela, o inventarla, algo muy común últimamente. De hecho, esa simple diferencia es uno de los síntomas que explican la existencia o no de ciertas enfermedades mentales, según Paltrow, quien años atrás hizo unos cursos de psicología en Chicago mientras escribía su tesis sobre las diferentes inflaciones que hay en el mundo (toda una herejía políticamente incorrecta, tratándose de Chicago, en donde el recordado Milton Friedman escribiera sobre piedra que “la inflación siempre es un fenómeno monetario”).
Lo concreto es que anoche Pato me mandó un mail con unas imágenes tan perfectas que parecían fotos, pero luego me explicó que no, que eran las pinturas de un artista híper realista iraní llamado Iman Maleki, cuyos trabajos han sido considerados tan perfectos como una foto de 10 megapixeles de definición. Me gustaron las fotos de aquellas pinturas. No sólo por la calidad de su definición, sino por los motivos que el hombre pinta. La mejor es la del principio de esta carta, ya que implica un doble juego: un chico mira en una pared de ladrillos en donde está dibujada una ventana, y detrás de ella está “el sol”, todo hecho con una simple tiza. Con lo que el juego era doble. Primero vi una bella pintura que parecía una foto. Y luego vi un sol inventado por la imaginación de alguien, para que el chico de la pintura tuviera allí mismo el sol dibujado con tiza, tan diferente al verdadero sol. ¿El chico sabrá la diferencia? ¿Habrá visto el verdadero sol alguna vez? ¿Le habrán enseñado a comprender la diferencia entre realidad y ficción?
“Ay, gordito, desde aquí vi la CNN en español transmitiendo en directo el acto de Cristina en la Plaza de Mayo, todo todito, y la escuché hablar amorosamente con “su pueblo” me pregunté si ella diferencia la realidad de la fantasía. ¿Creerá realmente que las 60.000 personas que fueron a la Plaza llegaron para verla y escucharla y aplaudirla a ella? ¿O será como el chico de la pintura, que no sabés si mira el sol dibujado en los ladrillos e imagina que es el verdadero sol? Junous, gordito, qué complicado está todo allí, por eso no voy, me duele, es como las pinturas de Juanito Laguna, de Berni, tan coloridas y bellas, hasta que te enterás que el chico está en un basural”. Jaque mate, match point, tu mach, con esa reflexión me dieron ganas de irme a dormir, sino fuera porque estaba muy linda con su camisón seductor, sus aneojitos y sus ojos azules que mejor ni contarles, para qué, si todo era virtual, aunque no imaginario. Estaba ocurriendo, sólo que a 5000 millas de distancia. Así que seguimos conversando.


Krisis, ¿qué crisis?, y el Koyote, con sus tácticas
geniales para alcanzar sin éxito al correcaminos



Capítulo único, los efectos secundarios del medicamento K

Entonces, jugando, claro, nos pusimos el uniforme de economistas para cambiar de tema. Ella estaba muy linda, claro, sobre todo desde que usa el pelo cada día más oscuro porque se cansó de ser una rubia exitosa en un mundo en donde muchas mujeres se hacen las rubias. Pero estábamos a 5000 millas, ¿ya lo dije?, demasiada distancia para dormir cucharita, así que “Eniuei”, como dice Patricia, nos concentramos en analizar punto por punto las políticas K (¿de él, de ella, de los dos?) para “domesticar la realidad”, o adaptarla a la fantasía oficial, la mayoría de las cuales terminan teniendo efectos secundarios con serios daños colaterales sobre el cuerpo social de los argentinos, y el alma, de paso, si se observa el nivel de ensimismamiento, la gripe, la tos, la angustia, la crispación y otras palabritas que describen el argentine way a mediados de 2008.

Es un listado sencillito…

· Primer daño colateral: empieza con la llamada “operación escarmiento”, que intenta bajar el precio del dólar vendiendo billetes verdes de las reservas internacionales a todos los que deseen comprar, y más, sacrificándose incluso el paradigma industrialista del dólar real alto sostenido todos estos años como pilar del modelo. Esto no se hace porque se ha comprendido que la competitividad de un país no depende sólo de un dólar “competitivo”, sino para castigar a quienes compraron dólares “caros” el mes pasado por temor a una historia que siempre se repite en la Argentina, cuando la inestabilidad financiera, política o económica, modifican la demanda de dinero y hacen que los argentinos quieran huir del peso con sus ahorros y su dinero transaccional, poco o mucho. De un contexto anterior en que el superávit comercial hacía que el BCRA tuviera que comprar dólares si quería sostener el precio, generando además una liquidez excedente que bajaba las tasas de interés más allá de lo aconsejable en un escenario de plena utilización de la capacidad instalada, se ha pasado a un escenario de iliquidez creciente de pesos, con tasas de interés en alza, en que adicionalmente se está subsidiando a quienes quieren comprar dólares vendiéndolos más y más baratos. Pero cuidado, la idea va más lejos: se espera de paso escarmentar a los productores agropecuarios, quienes si decidieran volver a vender granos para exportación no sólo sufrirían por las ridículas retenciones móviles en porcentajes confiscatorios, sino por una paridad dólar más baja. Esto se llama “como ganar amigos”, o castigo ejemplar para quienes se atrevieron a no compartir o a dudar de la política económica oficial conducida por el ex Presidente Néstor Coyote Kirchner. Pero, ¿alcanzará el Coyote al correcaminos?

· Segundo daño colateral: esta suba de tasas provocada por la iliquidez creciente, en un escenario de cadena de pagos progresivamente afectada por la crisis agropecuaria y un interior del país crecientemente paralizado, está alimentando un enfriamiento de la economía que cada día se parece más a una paralización de la misma, en la medida que los agentes económicos no toman decisiones de comprar, vender, invertir, hacer proyectos y concretarlos. Es otro efecto no deseado del medicamento K: durante meses dijeron que no iban a enfriar la economía jamás de los jamáses, pero las decisiones del gobierno en los hechos están provocando el enfriamiento tan temido. No hay problema, se le echará la culpa del freno al crecimiento (que ya estaba en marcha desde antes de la crisis agropecuaria) a los hombres del campo, y en especial a los representantes del sector), cuyas fotos carnet aparecen hoy en la publicidad oficial como los culpables de todo lo que ocurra de ahora en más. Las estimaciones serias del exterior (Barclays, por ejempleo) ya ven a una economía creciendo alrededor de 2% el año que viene, aunque no sería extraño que ya en este año la desaceleración sea mayor a lo esperado y la economía crezca por debajo del 5% anualizado, claro que el Indek –con su realismo conocido- hablará de un crecimiento rondando entre 7 y 8%... ¿Alcanzará el Coyote al correcaminos?

· Tercer daño colateral. Mientras la Presidenta Kirchner aseguraba ayer en su discurso, con cierto dejo tercermundista del siglo pasado, que “ahora el mundo nos necesita” por los alimentos que producimos, la Argentina está provocando una fuerte inestabilidad e incertidumbre en los mercados de commodities. La soja volvió a rondar los 570 dólares por tonelada en Chicago, no sólo por los problemas climáticos de los EE.UU. (que complican más bien la producción de cereales) sino porque la Argentina ha salido del mercado debido a la decisión de los productores argentinos de no comercializar granos para exportación. Siendo el país el tercer productor y exportador mundial de estos productos (al menos lo era hasta hace poco….), la suba de los precios de los commodities agrícolas es un efecto indeseado, que el país no aprovechará, y apenas la Argentina vuelva al mercado, los precios se ajustarán a la baja, disminuyendo adicionalmente la recaudación tributaria en concepto de retenciones. ¿Alcanzará el Coyote al correcaminos?



¿Un gobierno con los ojos en la nuca?

· Cuarto daño colateral. Si algo le ha restado popularidad a la Presidenta Kirchner en estos meses, además del enfrentamiento con el campo, son dos hechos adicionales. Una, el involucramiento nunca desmentido de Luis D’Elía con el gobierno, un hombre que cada vez que abre la boca reduce notablemente la confianza en el gobierno. En una ecuación de costo-beneficio de una empresa privada, los accionistas ya hubieran echado al Ceo, y obviamente el nuevo Ceo lo hubiera echado a D’Elía, el “gerente extraoficial de relaciones no institucionales”, para decirlo amablemente. Dos, la inflación minorista, no sólo porque ronda 30% anual, en ascenso, sino porque la destrucción del Indek y la misma actitud oficial de esconder la inflación mintiendo sobre su nivel real, han contribuido a la notable pérdida de confianza y popularidad que revelan las encuestas serias. Conclusión: entre D’Elía, Guillermo Moreno y el enfrentamiento con el agro por las retenciones móviles, el gobierno nacional -si hoy hubiera elecciones- perdería sin ninguna duda, salvo que el escrutinio lo realizara el Indek. ¿Alcanzará el Coyote al correcaminos?

· Quinto daño colateral. Un nuevo default de la Argentina, ni siquiera declarado, ya ha comenzado a articularse debido también al falseamiento de las estadísticas oficiales, que han reducido a un tercio de su ajuste por inflación estipulado a los bonos ajustables por CER, que representan cerca de la mitad de la deuda pública total. Esto puede verse a través de dos impactos. Uno, la feroz caída del precio de estos bonos. Dos, la incapacidad de la Argentina para obtener nuevo financiamiento para enfrentar los próximos vencimientos de la deuda pública, algo que afectará plenamente este tema en el año 2009, sino hay cambios antes. ¿Alcanzará el Coyote al correcaminos?

· Sexto daño colateral. En la Argentina existe un nuevo empresariado nacional pujante y competitivo, que se encuentra en el interior del país y que está representado no sólo por los productores agropecuarios pequeños y medianos, sino por todas las actividades relacionadas con esta actividad, que hasta hace tres meses mostraban un dinamismo ejemplar que fuera uno de los motores de la recuperación económica de estos últimos años, motorizado por la buena situación de la demanda internacional y por los precios en alza de los commodities. Se trata del sector más moderno de la Argentina, tanto que no ha necesitado para sembrar más y obtener mejores rendimientos al famoso dólar alto, ya que de hecho las retenciones le restaban una porción importante de rentabilidad, sólo complementada por los mejores precios internacionales. Esta nueva burguesía nacional es la que ha enfrentado el gobierno de los Kirchner, que se autocalifica como productivista pero que sigue anclado en el tiempo y pensando que la industria es el único motor económico del crecimiento, en un concepto desarrollista y autárquico que ha sido superado por el tiempo, y que adicionalmente niega la simple teoría económica clásica (no confundir con el “demonio neoliberal”, qué barbaridad) sobre la especialización y la división internacional del trabajo (que cada país dedique sus esfuerzos a producir aquello para lo que es más eficiente y competitivo. El enfrentamiento con el campo tiene dos impactos: el económico, porque si no se derogan las retenciones móviles ello hará que la siembra disminuya, junto a las inversiones y la productividad, y el político, si se considera que más de 40% del electorado vive en pueblos del interior de menos de 50.000 habitantes totalmente dependientes y relacionados con la actividad agropecuaria.
· Séptimo daño colateral: ¿se dará cuenta el gobierno –enfrascado en ganarle al campo a cualquier precio- que sería conveniente para él, para el campo y para la economía toda, que se derogue el célebre “Lousteou 125”? ¿Por qué? Simple, porque demostraría la vocación democrática del gobierno al dejar que el Congreso trabaje y además derogue un instrumento tan polémico. Y porque si le gana al campo con el tema retenciones pierde, pierde el 40 y pico del electorado del interior del país y porque en el futuro sólo los establecimientos agropecuarios de mayores rindes seguirían sembrando y cultivando granos (cereales y oleaginosas) con este elevado nivel de retenciones, y porque los precios internacionales probablemente bajen antes que subir, y porque si bajan los precios internacionales (muy jugados a la famosa “timba”) reducirán la rentabilidad del campo y dejarán fuera de fuego a los campos de baja y mediana productividad, lo que significa menos rentabilidad con estas retenciones que son récord mundial y galáctico, con el efecto desacelerador de la economía que agregaría al actual escenario. Ganarle al campo, en este caso, es perder la guerra.

· Etcétera. ¿Alcanzará el Coyote –con sus geniales ideas que siempre fracasan- al correcaminos?





Botineras en un país fanático y machista

Epílogo, el crucero del amor

Amigos y no tan amigos. La lista es demasiado larga y su denominador común es que los objetivos de la política oficial declamada no se están logrando, todo lo contrario, ya que generan efectos secundarios e indeseables mucho más graves que el supuesto beneficio esperado, esto es, provocan daños colaterales inquietantes y día a día más riesgosos. ¿Será que el médico que receta los “medicamentos” no cursó bien su carrera, y por lo tanto sus diagnósticos son recurrentemente equivocados? Es posible. Y también es probable que la realidad que ven hoy los millones de argentinos, que hasta hace pocos meses confiaban en el gobierno y ahora confían en sus cacerolas, no sea la misma que la que ve el matrimonio presidencial, que parece vivir en el crucero del amor, una serie de la TV de hace unas décadas, en donde todo terminaba bien y era rosado. Y había un sol de mentiritas, como el de la pintura de arriba.
Hoy vivimos en un tiempo en que “todos dicen te quiero”, como el título de aquella película de Woody Allen. Y todos hablan de la democracia, utilizan esa palabra repetidamente, se muestran sensibles, sinceros, transparentes, respetuosos y pluralistas. ¿Hay alguna forma de evaluar quienes son sinceros y bienintencionados y capaces de cumplir con sus palabras? Sólo se me ocurre un test muy sencillito, además de mirar en los ojos, de frente, a quienes lo dicen: contar las veces que en un discurso se dicen palabras como democracia, pluralismo, “la verdad es que”, tolerancia y respeto. El test es fácil: la cantidad de veces que se repiten esas palabras en un discurso es inversamente proporcional a sus intenciones. O como lo hubiera dicho Maruja, la famosa tía de Bernardo Neustadt, “dime de que presumes y te diré de que careces”. Glup... (como diría Gabriela Pousá)…


Un abrazo, me voy a ver una excelente película (La Princesa) sobre la vida de María Bonaparte, la famosa paciente de Sigmund Freud que lo sacó de Austria en la segunda guerra, salvándole la vida a él y a toda su familia. Hoy en Europachanel, para los que tienen cablevisión digital.
Claro que Paltrow no tiene Europachanel, se lo pierde por vivir en Niúyork, Niúyork, pobre.


Una más: se viene el blog del hombre electrónico, se viene.




El Hombre Electrónico

Políticamente incorrecto






Carta desde el ciberespacio 176

Amigos y no tan amigos, esta carta incluye un apartado al final y dos links de youtube que les recomiendo ver, aunque duelan.
El astuto Coyote K, persiguiendo eternamente al Correcaminos beep-beep

Detalles de una crisis económica que “no existe”…
La Argentina en blanco negro



Hola gente, amigos y no tan amigos. La Presidenta Cristina Kirchner sostuvo el lunes pasado en su supuestamente pacifico y conciliador discurso emitido por cadena nacional que no hay crisis en la Argentina (basta ver los restaurantes de Buenos Aires llenos, trató de graficar demostrando sus profundos conocimientos de estadísticas y economía). Mientras, justificó con tres meses de demora el objetivo oficial que tenían las resistidas retenciones móviles que se fijaran en marzo pasado para las exportaciones de cereales y oleaginosas: eran para construir hospitales en el interior del país, claro, nos olvidamos de mencionarlo, disculpen, le faltó decir. Fue una buena noticia saber sobre los objetivos oficiales y saber cómo piensan en la gente más necesitada, aunque sugiero que antes de hacer nuevos hospitales se ocupen de mantener dignamente a los ya existentes, sin medios, sin recursos, sin gasas, sin sillas, sin camillas, sin instrumental suficiente, sostenidos más por la profunda humanidad de quienes allí se desempeñan (desde esas enfermeras hasta los sacrificados médicos) que por la recaudación tributaria que no deja de aumentar, a fuerza de retenciones, impuesto a los débitos y créditos bancarios y del tristemente famoso impuesto inflacionario que el Indek sigue sin registrar adecuadamente. Visiten el Hospital Garrahan, por ejemplo, un centro de excelencia que empieza a caerse por falta de mantenimiento, como otras tantas instituciones como el Congreso Nacional, por ejemplo, adonde los legisladores no pueden reunirse por falta de esa substancia llamada quórum.
Así, la Presidente/a intentó mostrarse como una Robin Hood moderna que le quita a los avaros productores agropecuarios para redistribuir el ingreso a favor de los des-poseídos. Suena lindo. Siempre hacerse el bueno y ponerse del lado de los pobres en un discurso suena lindo, estimula y sienta bien, y ayuda a superar el jet-lag de los viajes a Roma.

Cristina Kirchner el lunes pasado: ¿Crisis? ¿Qué crisis?


Desde la Calle de la Pared Patricia Paltrow ni siquiera se rió del evento, que vio por el objetivo canal C5N en su Sonny Vaio, claro, y eso si me preocupó, y mucho. Es que Paltrow se ríe de casi todo, es una mujer con la comisura de los labios apuntando siempre hacia arriba, pero en este caso tenía una mirada más angustia incluso que la que tenemos los argentinos que vivimos aquí, que estamos metidos en el mismísima nave que conduce el avezado ministro de Economía, Presidente del PJ, ex Presidente de la Nación y otros tantos cargos que maneja en partidas simultáneas nada menos que Néstor “Coyote” Kirchner, otro más que quiere ganarle a la ley de gravedad para alcanzar, siempre sin éxito, a su archienemigo el Correcaminos. “Gordito –me dijo Pato-, asustada. ¿Porqué no te venís unos días a Nueva York y te quedás en casa? Vos estás muy flaquito y no sé si te bancás cuatro días de desabastecimiento sin que te bajen las defensas”. Su gesto me emocionó, y me sedujo, pero le dije que no, que mientras los que podían se iban corriendo a llenar el tanque del auto y a los supermercados a comprar aceite, fideos Don Vicente y cajas de hamburguesas para pasar el invierno (azúcar no, porque este es un país Light), yo me fui a la farmacia y me compré unas latas de comida de astronauta auténtica (hablo en serio), la mejor forma de tolerar emocional y físicamente una crisis que, como explica la Presidenta, sólo existe en la cabeza de 40 millones de argentinos, y del resto del planeta que la mira por Tevé, claro.
Patricia insistió: “Hombre electrónico, te prometo doble ración de mimos si venís, dale, si total tus hijas no están en la Argentina, vos cumplís años y como dice Lilita “el mes de junio será peligroso para estar en la Argentina pendular”.
Pero no, le agradecí pero no me pareció irme en estos momentos pese a la oferta tentadora (¿cambiar Park Avenue por Barrancas de Belgrano?), cuando los millones de Don Segundo Sombra que habitan a la Argentina se la bancan con dignidad, mientras algunos vagos y malentretenidos siguen buscando en el diccionario el significado de esa palabrita llamada dignidad.
En eso sonó el teléfono, era mi amigo Ernesto Kritz (SEL) quien, siempre con sus descubrimientos geniales e inquietantes, me explicó que en la Argentina 45% del electorado vive en ciudades de menos de 50.000 habitantes. Esto es, las ciudades del interior que hoy están sufriendo por la crisis agropecuaria desencadenada por el ataque de hambre fiscal con que se desayunó el gobierno hace tres meses.
La conclusión es sencillita: si en las elecciones pasadas la clase media urbana no votó mayoritariamente a Cristina de Kirchner, en las próximas elecciones la clase media, media alta y media baja del interior no se verán muy entusiasmados por votar al llamado Frente de la Victoria (vaya el nombre ambicioso que se eligieron, ¿lo habrán leído a Sigmund Freud?). Y no parece que se los pueda comprar con un operativo Choripán, por si a algún genio se le ocurre.

Capítulo único, la realidad, ese detalle que algunos se niegan a ver

Así que me quedo en Buenos Aires, además tengo hora en mi dentista Julio, que cuenta unos chistes buenísimos mientras me mete los diez dedos en la boca al mismo tiempo. No se lo mencioné a Paltrow (me dio vergüencita, para qué), pero la semana pasada me sacaron un diente y por eso no voy ni a la esquina hasta que Julio me haga el provisorio. Yo no funciono sino puedo abrir la boca para sonreír. Por eso, también, es que no escribí la carta desde el ciberespacio el jueves pasado, ustedes saben lo que es un dolor de muela, peor incluso que escucharlo a Guillermo Rozín en su 23 minutos, por C5N.

Pero el tema de hoy es tan sencillo que con un punteo de unas pocas líneas les quedará claro que –contra la opinión de la Presidente/a- en la Argentina se ha desatado ya una crisis económica de proporciones que se suma a la angustiante e inocultable crisis social, una crisis que adicionalmente es más de expectativas ferozmente negativas generadas por el “cabezadurismo” oficial que de fundamentos económicos concretos.

Los maravillosos planes de El Coyote para alcanzar al Correcaminos


La inflación real bordea el 30% anual, con expectativas en ascenso. Con dos agravantes: no sólo no hay una política anti-inflacionaria seria sino que la política económika oficial (monetaria, fiscal y de ingresos) es claramente pro-inflacionaria. Conclusión: se promueve inflación de demanda, se le echa la culpa al campo y al mismo tiempo se dice que la inflación es sólo de 9%. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· Los niveles de pobreza e indigencia real han vuelto a elevarse desde el año pasado, pese a lo que sostiene la Presidente/a. Es que si los indicadores correspondientes se calculan no con el 9% de inflación que declara el Indek, sino con el 30% de inflación real, queda claro que hoy se está reduciendo mes a mes el poder adquisitivo de los diferentes sectores de la población, impactando esto especialmente a los sectores de menores ingresos, ya que la diferencia de una inflación de 9% anual o de 30% anual significa en los hechos estar o no estar entre los nuevos pobres e indigentes que está generando la política oficial supuestamente redistributiva. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· El riesgo país de la Argentina se acerca a 600 puntos básicos, esto es, 3 veces más que el de Brasil, debido a las estadísticas oficiales falseadas que afectaron a los bonos ajustables por CER y redujeron el precio de estos bonos ajustables (cerca de la mitad de la deuda pública total). Estas mismas estadísticas también falsean el resto de los indicadores económicos, todo lo cual está generando una nueva oleada de temor y desconfianza internacional respecto al futuro de la Argentina. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· Como consecuencia del punto anterior, los mercados de financiamiento de corto y largo plazo están cerrados para nuestro país (salvo Venezuela, que está condicionadamente cerrada, según el humor del día del “hermano latinoamericano” Hugo Chávez), y aunque este año se llegará ajustadamente a financiar los vencimientos de la deuda pública -haciéndose ingeniería financiera a lo grande-, en 2009 las necesidades de fondos aumentan sensiblemente y no habrá recursos para financiar al sector público si la Argentina no recupera la cordura y la confianza internacional, y vuelve al planeta tierra. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· El paradigma productivista de dólar alto, defendido por este gobierno durante años, está siendo sacrificado por la infantilidad de darle un escarmiento a quienes compraron dólares hace semanas a más de $3,20, con el simple recurso de vender reservas internacionales para bajar el precio del dólar. Más capricho que realismo, bajo el supuesto que quienes compraron dólares eran especuladores profesionales, y no simples argentinos asustados por los rumores, en un país con una triste historia en la materia. Lo concreto es que ahora el BCRA está vendiendo reservas internacionales de todos los argentinos, con una cotización rondando en $ 3,05, esto es, subsidiando la corrida de la gente que está atemorizada por genuinas razones. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· Como lo explicara muy bien Javier González Fraga hace unos días, el dólar real real de la argentina empieza parecerse demasiado al 1x1 de la convertibilidad, y aunque parezca increíble, la revaluación del peso en términos reales fue mayor que la revaluación de la moneda brasileña (u otras) registrada en términos nominales (si se restan las retenciones a la paridad, claro). ¿Modelo productivista? Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· La actividad económica se está enfriando pese a Néstor Kirchner (o gracias a su estilo autoritario que lo lleva a no escuchar otras opiniones). La economía ya no crecerá este año al famoso 9%. Las proyecciones actuales (antes del recrudecimiento de la crisis del campo) ya se ubicaban entre 5 y 6%, aunque algunos expertos temen un escenario peor, una economía que ya se desaceleró y que ahora marcha a una parálisis de la mano del irresuelto problema de las retenciones. La peor pesadilla que ven estos expertos es un nuevo fenómeno de estanflación, que no hace falta describir, y no por responsabilidad de la crisis financiera internacional (que se está moderando) sino por la estrategia oficial de confrontar con todos los sectores que no estén de acuerdo. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· Los superávits gemelos están bajo la lupa. Aunque el Gobierno le “ganara” la pulseada al campo, cosa que no es tan probable como lo creen algunos funcionarios híper-optimistas que sostienen que “ya los tenemos, Néstor, ya los tenemos”, esta sería una victoria a lo Pirro, ya que en ese caso el agro sembrará menos, invertirá menos, tendrá menos productividad y como consecuencia habrá menos producción y menos exportaciones, lo que no sólo no aumentará el superávit fiscal, sino que lo disminuirá en términos reales. Y no por capricho, sino porque no les darán los números a las explotaciones de la región extra-pampeana. En eso, también, volvimos al pasado. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· La crisis energética y la crisis de inversiones reproductivas del exterior se suman a este fenómeno para complicar el problema inflacionario y la calidad de vida de los argentinos. Cuellos de botella por acá, insuficiencia de oferta por allá, lo que significa más inflación. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· El sindicalismo acelerará la puja distributiva, porque trabaja con la hipótesis que la inflación de 30% anual (en alza), con lo que la reapertura de las paritarias ya está aquí, o al menos a la vuelta de la esquina. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· De los subsidios al sector privado, ni hablar, suben mes a mes sus montos debido a la inflación. Ni el Coyote lo podría hacer peor.
· Los precios internacionales de los granos (cereales y olaginosas) están subiendo en estos días, pero no sólo por razones internacionales, sino por la salida de la Argentina del mercado (el tercer exportador de soja a nivel mundial, por ejemplo). Así que no es una buena noticia, salvo que la Argentina saliera definitivamente del mercado internacional de productos agropecuarios. Y en ese caso, ¿de qué servirá que hayan subido los precios? Ni el Coyote lo podría hacer peor.

Gandhi, me tomo cinco minutos y me tomo un te


Amigos y no tan amigos. Calma y reflexión. La economía está en blanco y negro, y cuando esto ocurre, usualmente los hechos se hacen visibles para todos, salvo para quien no quieren ver la realidad. Por eso no vale la pena extenderse más, descuento que ustedes están viendo estos hechos tan obvios.
Pero sí conviene observar tres agregados a esta carta desde el ciberespacio XL. La primera es la excelente conversación de Marcelo Longobardi con Santiago Kovadloff emitida por c5n hace unas semanas, que está en youtube y pueden verla completita en el primer link que les copio:
http://es.youtube.com/watch?v=sQhl7gCsIy0.
Lo segundo es inquietante, es otro video que está “colgado” en youtube y que se está viendo más allá de la Argentina. No es agradable ni correcto ni grato, porque hace una comparación forzada de Adolfo Hitler con Néstor Kirchner que dará que hablar, editada de la película La Caída, que muchos de ustedes habrán visto. La analogía, a mi juicio, es forzada y yo me resistí varias veces a mencionar el tema, pero lo preocupante no es esto, sino que hay muchísima gente que ya la está viendo en youtube. El link, para quienes quieran ver este video condicionado, está en
http://youtube.com/user/laucha00.

Por último, les adjunto en un archivo de Word una pequeña carta enojada escrita por mi amigo Luis Rappoport, un economista heterodoxo serio que, como la mayoría de los economistas heterodoxos mostraron su simpatía con el kirchnerismo, y ahora, con gran dignidad, empiezan a enojarse, y mucho, con el resultado de esta “política económica” supuestamente heterodoxa.
Ya lo saben, ni el Coyote lo podría haber hecho peor.
La extraño a Paltrow, me voy a cenar con ella vía skype con webcam, ella en Niú York, Niú York, y yo en la atribulada ciudad de Buenos Aires. Creasé o no, funciona, con dos buenas laptops hasta se puede cenar en la cama y compartir poesías de Borges, Cummings y otros genios que sabían pensar, escribir, conmover.

Un abrazo, sean prudentes, dejen que el Señor Coyote haga sus travesuras, no hay peor daño que el que uno se hace a sí mismo.

_______________________________________________________________

Carta enojada escrita por mi amigo Luis Rappoport

Y ahora cómo sigue… en la política


Nadie pidió esta
actualización. Lo mío es enojo, por eso no hago nada sesudo, quedará para otro
momento. Solamente este comentario sobre el surgimiento de una nueva institución
dentro del entorno K.

Acá va:

Ya se terminó.
Con
un 60% de la gente que dice que “nunca votaría a C. K.”, y con la compulsión al
error —tanto de ella como de su marido—, si los K. estaban al borde del abismo…
ahora dieron un vigoroso paso al frente. Igual que en la economía, ahora están
en caída libre. Esa caída puede durar bastante, como la del tipo que se tiró de
una de las torres gemelas y que parecía en cámara lenta. Falta un buen rato para
que el impacto contra el piso nos ponga en un nuevo comienzo. Pero, ya no tienen
vuelta atrás ni forma de reparar ni de repararse.

A continuación,
qué es lo que van a hacer en medio de esa, su caída:

Se van a
abroquelar cada vez más en un discurso ideológico, que Mrs. K. llama “relato” y
que tiene un correlato. Es el que enunció el famoso pensador De Vido: el que no
está con nosotros está en contra nuestro.

Obviamente, el famoso
pensador sugiere que ”lo nuestro” supone “la patria”, “el pueblo”. Y lo que está
en contra nuestro es “la antipatria” y el “antipueblo”.
Frente a un enemigo
tan demoníaco como la “antipatria” y el “antipueblo”, no hay lugar para medias
tintas.

Corresponde revitalizar un nuevo apotegma: El fin
justifica los medios.

La nueva institución que se viene —anoten—:
es la triple K. Así como podemos mandar a los camiones para poner de rodillas al
campo, podemos y debemos terminar con todo aquel que no esté con nosotros. Allá
vamos.
Y cuanto más cerca estén del impacto contra el piso, cuanta más gente
exprese que no está dispuesta a aceptar enfrentamientos entre argentinos, más
categórica será la respuesta de la KKK… Y la pareja del presidencialismo
absoluto inventará nuevas instituciones coherentes con su dos principios más
sólidos (el que no está con nosotros está en contra nuestro, y El fin justifica
los medios).

Ya salimos del “El padrino”, estamos viviendo la
angustia de Sofía Loren y Marcelo Mastroiani en “Un día muy particular”, al
mismo tiempo, ya empezamos con la primera parte de “La
caída”.


Con esta —mi respuesta, no demandada, a la
pregunta de “Cómo sigue”—, va mi reconocimiento a Cynthia Pock y al resto de los
funcionarios del indec que fueron golpeados por un grupo de la triple
K.
Prueba de que salimos de “El padrino” y estamos en “Un día muy particular”
es que la mafia hubiese disfrazado la agresión. La triple K funciona con más
impunidad: patoteó y agredió a los golpes, dentro del edificio del Ministerio de
Economía, cuando el grupo del indec llevaba un
petitorio.



Luis Rappoport
Junio 9,
2008.
lrap@datamarkets.com.ar

___________________________________________________________________